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Un doble juego que pasará a la historia!

Nadie recuerda que se haya producido antes
Por Antonio Andraus / Especial para arcotriunfal.com

Por Antonio Andraus / Especial para arcotriunfal.com

En la prolongada y ya centenaria historia del Béisbol Organizado, nunca se había presentado el desarrollo de un doble-juego, efectuado en la misma ciudad pero en dos estadios diferentes, y desde luego, el mismo día, con apenas horas de diferencia que, inclusive, no permitió que cientos de aficionados llegaran a tiempo al otro escenario en donde dos horas más tarde, se dio inicio al segundo desafío.

Nos estamos refiriendo a la jornada del viernes 27 de junio en Nueva York, cuando los Yanquis y los Mets debieron cumplir con un doble compromiso, en la Gran Manzana, el primero de ellos, en juego reprogramado que había sido aplazado por lluvia en su fecha oficial del calendario, que se efectuó en el ‘’Yanqui Stadium’’, y el segundo, dentro de la jornada regular de la temporada en los encuentros de Interligas, que se jugó en el ‘’Shea Stadium’’.

A los dos encuentros, a los cuales concurrieron más de cien mil espectadores, hubo victoria y derrota para cada equipo, pero en los dos compromisos, se reflejaron sobre las libretas de anotaciones registros que van a servir mucho para la posteridad, y por encima de todo, para Nueva York, como la gran metrópolis del béisbol profesional en el mundo.

En el primer compromiso, el puertorriqueño Carlos Delgado, haciendo las veces de bateador designado, debido a que el choque se cumplió en un estadio de la Liga Americana, se despachó con una soberbia actuación a la ofensiva y quizás también histórica, conectando dos cuadrangulares, incluyendo un tablazo con la casa llena, y un doblete, en cinco turnos oficiales al bate, para impulsar nueve carreras en favor de su novena, de las 15 que consiguieron los Mets, contra apenas 6 de los Yanquis, a pesar de la docena de incogibles que conectaron contra 14 de sus rivales de turno.

Delgado fue sin duda alguna, la gran estrella del juego, pero a la vez, el verdugo de los lanzadores de los Yanquis en ese juego que dejó una amarga sensación entre los 54.978 aficionados que colmaron el vetusto parque de pelota, la mayoría de ellos, seguidores del tradicional y popular club de Nueva York, quienes esperaban una victoria que no se dio.

El encuentro empezó a jugarse a las 2:10 de la tarde y concluyó oficialmente a las 6:06 minutos, es decir, que se prolongó por espacio de 3 horas y 54 minutos, de acuerdo con el boletín oficial del juego emanado por la oficina del Comisionado del Béisbol de las Grandes Ligas.

Pero bueno. Había que salir inmediatamente camino a ‘’Shea Stadium’’ en donde se tenía que efectuar el segundo choque de la jornada, este empezando a las 8:10 de la noche. Había que atravesar casi todo Nueva York: del Bronx camino a Flushing, en Queens, en dos horas y 4 minutos para los aficionados, pero no para los integrantes de ambas novenas, que debían estar por lo menos 30 minutos antes. Sin embargo, todo salió sin contratiempos. Sólo que un buen número de aficionados llegaron ligeramente tarde al parque de pelota de los Mets.

¿Y qué pasó en este segundo desafío? Pues que los Yanquis se desquitaron y triunfaron por pizarra de 9 carreras por 0, conectando 11 inatrapables y no cometiendo errores, contra apenas 8 incogibles de los Mets, que igualmente jugaron sin errores al campo.

Fue el derecho y recientemente adquirido Sidney Ponson el hombre encargado de detener la furia ofensiva que habían tenido los Mets en el primer choque, al dejarlos en cinco inatrapables en seis actos de labor, con 4 bases por bolas otorgadas y cuatro ponches propinados, cuya labor fue respaldada de manera segura por los relevistas Kyle Farnsworth, Horacio Veras y Ken Igawa , en el tránsito de los episodios séptimo, octavo y noveno.

Mientras tanto, el astro dominicano Pedro Martínez, quien está volviendo del todo a las actividades de la pelota tras un receso por una intervención quirúrgica, cargó con la derrota, aceptando 6 de las 9 carreras, con seis indiscutibles, 5 bases por bolas y 4 ponches, en una labor de 5 episodios y dos tercios.

Y el registro de asistencia no puede ser mejor: 56.308 aficionados concurrieron para llenar el ‘’Shea Stadium’’, en este compromiso que se extendió por espacio de 3 horas y 11 minutos, y que permitió de paso, una división de honores entre las dos cotizadas novenas de la Gran Manzana.

La pregunta que todo el mundo se hace ahora, es ¿se podrá repetir un doble juego en Nueva York, con las dos novenas, de diferentes ligas pero en los dos escenarios naturales de sus divisas? Nada es imposible, sobre todo, cuando los encuentros de Interligas, dado el inmenso éxito que han tenido, seguirán haciendo parte de los calendarios oficiales de las Grandes Ligas.

Y eso mismo podría ocurrir en Chicago entre los Medias Blancas y los Cachorros, algo que no ha sucedió hasta el día de hoy.

Cambiando de tema, pero desde luego, dentro de las cosas del béisbol de las Grandes Ligas, citemos aquí también el triunfo conseguido por los Dodgers de Los Ángeles en su parque de pelota frente a los Angelinos de California por pizarra de una carrera por cero, sin haber conectado un solo inatrapable, en el choque que jugaron el sábado 28 de junio pasado.

De acuerdo con la acreditada firma de estadísticas de los Estados Unidos, Elías Sports Bureau, en más de un siglo de actividades de la pelota profesional en este país, este es el cuarto encuentro que se define en esas condiciones. Es decir, hace parte de un registro muy pocas veces visto en el desarrollo de un juego de béisbol.

Y la cosa fue del siguiente tenor. Jared Weaver, el derecho de los Angelinos, ya había colgado el primer out de la entrada, cuando cometió error al intentar atrapar un batazo de Matt Kemp, en el cierre del quinto episodio. Kemp se ancló en el primer cojín por ese desacierto defensivo de Weaver, sobre el roletazo que había despachado por los lados de la primera base. Y aparentemente, el anotador oficial le cargó el error defensivo, al considerar, presumiblemente, que tenía todas las condiciones para atrapar la pelota y sacar out al corredor en la inicial.

Kemp pasó a la intermedia cuando se estafó la almohadilla y llegó a la tercera base, al avanzar por error en el lanzamiento que hizo el receptor de los Angelinos, Jeff Mathis, intentando ponerlo out en el segundo saco. Fue la segunda y costosa pifia de los Angelinos en la entrada, que más tarde, les costó la derrota.

Más tarde, Kemp anotó con elevado de sacrificio de Blake DeWitt, fabricándose de esa manera la única carrera del juego, a todas estas, anotación sucia para los efectos de la compilación del compromiso, pero de todas formas, ganadora y totalmente válida del choque a favor de los Dodgers contra los Angelinos.

Weaver salió del compromiso al cierre del sexto acto completo, y el dominicano José Arredondo se hizo cargo de los episodios séptimo y octavo, saliendo sin complicaciones, porque el noveno no tuvo que trabajarlo, dado que los Dodgers jugaban en su parque de pelota, a donde concurrieron 55.784 aficionados, en una tarde fresca de este verano en Los Ángeles.

De modo que, abriéndose este Tercer Milenio, ya hay nuevas marcas para el Béisbol Organizado, un deporte en donde las estadísticas, los fríos números que a veces pocos entienden pero que significan mucho, son vitales para la brillante historia de las Grandes Ligas.
Antonio Andraus Burgos / Especial para arcotriunfal.com, 1 de julio de 2008

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