Después de los grandes éxitos deportivos en la Fórmula-1 por parte del brasileño Emerson Fittipaldi, el escocés Jackie Stewart o el austriaco Niki Lauda, apareció en el firmamento de la velocidad el inglés James Hunt, quien en el año de 1976 (32 años atrás) se tituló campeón de la temporada a bordo de un McLaren Ford Cosworth. La última válida de aquella temporada se cumplió en Japón.
En el triunfo del piloto británico hay un hecho bien curioso: cuando detuvo su bólido al término del Gran Premio japonés, cumplida bajo torrencial lluvia y bastante niebla, se abalanzó sobre el director técnico de la escudería McLaren, Teddy Meyer, a quien sujetó por el cuello, mientras le recriminaba por el hecho de no indicarle, correctamente, en qué puesto de la prueba estaba, en medio de tantas adversidades por culpa del mal tiempo reinante.
Mientras ocurría lo anterior, los mecánicos de McLaren trataban, por todos los medios, de explicar a Hunt, que había cruzado la meta en la tercera casilla, sumando por ello seis puntos y obteniendo el título de Campeón, con un solo punto de ventaja frente a Niki Lauda.
El malentendido surgió restando seis vueltas para terminar el circuito. En ese momento James Hunt era el líder de la carrera, pero debido a un pinchazo de la rueda delantera derecha, cayó a la quinta ubicación, sin saberlo él a ciencia cierta.
Coincidiendo con lo anterior, en medio del temporal atmosférico sobre el trazado del circuito, por físico temor se retiró Niki Lauda (campeón del año anterior), quien era su más cercano rival en la disputa del máximo centro de la F-1.
James Hunt, quizás el más sorpresivo campeón de la historia, por las razones expuestas, murió el martes 15 de junio de 1993 (se cumplieron tres lustros) a la edad de 45 años. Podría decirse que ganó sin saberlo. Cosas del deporte.
Un año más tarde, el austriaco Niki Lauda ganó el segundo de los tres títulos mundiales que finalmente acumuló, poco antes de la aparición del sensacional brasileño Ayrton Senna.