NUEVA YORK.- Hubo controversias y un veterano de mil batallas, horas antes de ocurrir todo lo que ha acontecido en los últimos minutos, sostuvo, a voz en cuello, que Manny Ramírez se quedaría con los Medias Rojas, porque con David Ortiz, ‘’hacen la dupla más temible de las Grandes Ligas de los últimos años’’.
La voz fuerte y con poder de convicción era del afamado maestro Juan Báez, un dominicano que sabe la letra menuda del béisbol y quien, por esas cosas de la vida, se le dio por arriesgarse a decir lo que dijo, quizás olvidándose de que en el Béisbol de las Mayores hay tanto interés deportivo como económico, y que una novena hace lo que sea necesario y pensando en los mejor para sus intereses, al momento de una transacción o del intercambio de éste o de aquél pelotero.
Y si la salida de Manny Ramírez de la plantilla de los Medias Rojas de Boston fue realmente una sorpresa, para llegar a lucir ahora el uniforme de los Dodgers de Los Ángeles, nadie puede negar que el traspaso de Iván ‘’Pudge’’ Rodríguez de los Tigres de Detroit a los Yanquis de Nueva York, hace parte de esa magia razonada y pero temible, cuando se necesitan fortalecer las aspiraciones de una novena que quiere llegar, por lo menos, a la postemporada.
La calidad indiscutible de Manny es evidente. Sus actuaciones con la grandeza y calidad de siempre sobre el terreno de juego están plenamente demostradas con sus numeritos a través de todos sus años en la Gran Carpa. Pero algo tiene Manny que no encajaba en la fisonomía de los Medías Rojas, cuyas idas y venidas, dimes y diretes, fueron tantas que hasta que ‘’por fin se rompió el cántaro…’’
Puede decirse mucho sobre lo bueno o lo malo que sea para los Medias Rojas la salida de Manny, un pelotero controvertido y controversial, que habla poco pero que muestra mucho sobre el diamante; pero para los Dodgers su llegada tiene los ribetes de servir como el calibrador del gran paso que necesitan los muchachos dirigidos por Joe Torre para la final de la Liga Nacional.
Dicen que una golondrina no hace verano, pero ese no es el caso de Manny, porque llega a una novena que está batallando por conquistar el primer lugar de la división Oeste de la Liga Nacional, a pesar de todos los contratiempos por lesiones de varias de sus figuras, manteniéndose en la zona de competencia, con la altura que se necesita para dar el golpe de un momento a otro, y capturar el banderín del sector.
Los Medias Rojas han perdido realmente un puntal a la ofensiva muy envidiable, pero Manny estaba en el centro de las miradas de los directivos, de los aficionados y de muchos críticos de la divisa del Boston, porque no hace esto, porque no hace aquello, porque hizo esto y no debió hacer aquello.
No vamos a surgir nosotros como defensores de oficio de la situación de Manny con los Medias Rojas. Todo se fue conjugando para que se diera su salida en el momento menos esperado, cuando el Boston está perdiendo terreno en el Este de la Liga Americana, cuando los Rayas de Tampa no se amilanan y luchan sin cuartel para dar el golpe definitivo hacia la última semana de septiembre, y cuando los Yanquis de Nueva York, pensando con cabeza fría, esperan arribar adueñados de la primera posición de su zona, la única manera de llegar, por el momento, a la postemporada.
Quizás el buen negocio fue para los Dodgers, porque quienes conocen por dentro la institución, saben que el club estaba bien con los guardabosques con que cuenta, pero un Manny Ramírez no sobra en ninguna alineación, y a la hora de la verdad, hace falta para definir un compromiso.
Y los Yanquis, tras la confirmación de que Jorge Posada estará por fuera de acción en los próximos seis meses por lo menos, consiguió los servicios del veterano de mil batallas y uno de los mejores receptores de todos los tiempos, como Iván Rodríguez, para intentar de no naufragar en el intento sino de conseguir el objetivo: por lo menos llegar a la postemporada, que después hablamos…
Pero aquí surge otra inquietud. Nadie se explica por qué los Tigres sueltan a Iván en momentos en que la divisa todavía tiene mucho para disputar y mucho por ganar. Y si bien es cierto que su debilidad en el cuerpo de relevista es evidente, seguramente que pudieron haber conseguido a un buen ‘’apagafuegos’’ sin soltar de la mano al ‘’Pudge’’ que, no cabe la menor duda, le da solidez y tranquilidad a cualquier novena, desde el momento en que entra al terreno de juego.
Iván, un ganador natural de Guantes de Oro como receptor, un pelotero con muchas estrellas en sus charreteras, ciertamente era necesario para mejorar esa posición en los Yanquis con la lesión que deja por fuera de acción a Jorge Posada, luego de ser operado de su hombro derecho. Y sus cualidades, su experiencia y su capacidad de juego, pueden ser decisivas para los ‘’Mulos’’ en esta parte empinada de la temporada, porque Joe Girardi seguramente estaba con ´´dolor de cabeza’’ para mantener en línea competitiva a la receptoría de la novena.
El derecho Kyle Farnsworth salió de los Yanquis para los Tigres, al ser canjeado por Iván, al parecer puede convertirse en el gran punto de apoyo del grupo de relevistas para Detroit; mientras que Manny deja a los Medias Rojas para anclarse en Los Ángeles, a Boston arriba Jason Bay, procedente de los Piratas de Pittsburgh, en una fórmula inesperada que surgió sobre las últimas horas, para que se concretara la salida de Ramírez del club con el cual conquistó dos anillos de Series Mundiales, fue el Más Valioso del Clásico de Otoño del 2004, y compila nada más y nada menos que más de 500 ‘’bambinazos’’ en su carrera dentro de las Grandes Ligas.
En la operación entre los Medias Rojas, los Dodgers y los Piratas, otros cuatro peloteros aparecieron en escena para completar el trámite que las novenas habían acordado para que se diera la transacción, tan sorpresiva como súbita, pero sobre la cual desde hacía muchos días se especulaba por las controversias que se estaban dando alrededor del astro dominicano, dentro y fuera de la novena del Boston.
Bay con 101 partidos jugados este año con los Piratas, acumula 282 de promedio ofensivo, con 22 cuadrangulares despachados, 64 carreras impulsadas, 72 anotadas, 59 bases por bolas negociadas y 86 ponches recibidos, jugando regularmente en el bosque izquierdo.
¿Tendrá Bay todo lo que necesitan los Medias Rojas para reemplazar a Manny tanto en la posición defensiva como en la ofensiva, ahora cuando el club necesita más de lo que hasta ahora ha producido? Eso lo veremos con el transcurrir de los días.
Y, finalmente, Ken Griffey Jr., dejó el uniforme de los Rojos de Cincinnati para aparecer desde las últimas horas con el de los Medias Blancas de Chicago, en una demostración de la novena que orienta el venezolano Ozzie Guillén de que está pensando en grande para esta temporada, en una transacción que también sorprendió a muchos de los entendidos.
Griffey tiene una trayectoria brillante en la Gran Carpa, incluyendo sus 600 cuadrangulares, que lo colocan entre los seis más poderosos bateadores de largo metraje de las Grandes Ligas de todos los tiempos, y al dejar a los Rojos y enfundarse el traje de los Medias Blancas, muestra promedio de 245 al bate, con 15 jonrones y 53 carreras empujadas en lo que va del presente año, siendo otra transacción que aparentemente no estaba en la lista de los posibles cambios de nadie.
Así se redondean las principales transacciones que se cumplieron antes de la media noche del 31 de julio, sobre las cuales, estas tres citadas en la nota, ocupan los primeros lugares entre los expertos y los críticos beisboleros de los Estados Unidos y han sido la comidilla de las últimas horas en todos los parques de pelota.