Todo el país deportivo recuerda hoy la histórica goleada de Colombia a Argentina, en el último partido eliminatorio de la Copa Mundo, con destino final en Estados Unidos. Un domingo 5 de septiembre de 1993, que borró de plano el mítico empate a cuatro goles con la unión Soviética en Arica, Campeonato Mundial del año 62 en territorio chileno.
Ese trascendental éxito colombiano, en el propio reducto del linajudo equipo gaucho, la cancha del estadio Monumental del River Plate, dejó a ‘paz y salvo’ podría decirse, una vieja ‘deuda deportiva’ entre ambos seleccionados, pues en desarrollo del Campeonato Suramericano de 1945 con sede en Santiago de Chile, el onceno gaucho goleó a Colombia por anotación de 9-1. Ocurrió el 7 de febrero del citado año.
Un estreno que Colombia, con la dirección técnica de Roberto ‘El Flaco’ Meléndez, pagó muy caro. El seleccionado argentino contaba en aquella lejana época, nada más ni nada menos que 63 años atrás, con jugadores como Angel Perucca, Juan José Ferraro, quienes años más tarde jugaron en las toldas del Independiente Santa Fé. Igualmente hizo parte de ese equipo, campeón del certamen del 45, Juan Carlos Muñoz y Félix Loustau, jugadores que hicieron parte de la famosa ‘Maquinita’ del River Plate a comienzos de la década del año cuarenta.
Frente a Colombia, la goleada argentina la concretaron los jugadores Angel Perucca, Roberto Méndez y Juan José Ferraro, cada uno con dos anotaciones. Los tres goles restantes fueron obra de Rinaldo Martino, Mario ‘El Atómico’ Boyé y Félix Loustau. El gol del honor para Colombia lo hizo Arturo ‘Guarapo’Mendoza.
El conjunto colombiano se ubicó en la quinta casilla del tablero final de posiciones, por encima de Bolivia y Ecuador. El equipo tricolor, en los seis partidos disputados anotó 7 goles y recibió 25, en el arco encomendado al golero Andrés ‘Bolón’ Acosta.
Los máximos artilleros de ese Suramericano de Mayores fueron Norberto ‘Tucho’ Méndez de Argentina y Heleno da Freitas de Brasil cada uno con seis -6- goles. Heleno da Freitas, futbolista y abogado de profesión, vino a Colombia en la época de ‘eldorado’ para las filas del Atlético Junior de Barranquilla. Un gran jugador e igualmente un gran bohemio. Salió expulsado del país por la cancillería nacional.