La columna ‘Opinión’ de Gabriel Briceño, sub-director de deportes del matutino El Tiempo de Bogotá, la compartimos en muchos de sus aspectos.
Haciendo referencia a la importancia de los 24 puntos que restan en la fase eliminatoria de Copa Mundo, con miras a Sudáfrica 2010, anota textualmente: “El otro punto clave para intentar la clasificación es sacarle ventaja a la sede. Y Barranquilla es la mejor opción posible, ojalá con los partidos a las 3:30 p.m. Allí, seguro, se fundirán bolivianos, peruanos, ecuatorianos y chilenos. En Bogotá quizás no. Señores directivos de la Federación Colombiana de Fútbol: recuerden que parte de la clasificación a Sudáfrica 2010 está en sus manos. Les pregunto (sigue la nota de Briceño): por mantener un pacto de caballeros en la Conmebol vamos a despreciar la posibilidad de jugar en Barranquilla ? Eso es como abrirle el paracaídas a la Selección, pudiendo hacerlo, en un salto mortal.
“Colombia debe sumar 16 puntos de 24 posibles para ir al Mundial. Es una misión muy difícil, en la que se debe echar mano de todos los recursos posibles para sacar ventaja. No los despreciemos. Señores Directivos: la estrategia debe pasar de la cancha a la mesa de negociación. Sin dejar de ser caballeros, ustedes también pueden ganar el partido de la clasificación”.
Claro está que otra voz, en el mismo diario, al analizar la posibilidad de sacar a Colombia de Bogotá, dice al final: “Abajo… Cambiar la sede para Barranquilla puede traer costos políticos, antes del Mundial Juvenil-2011. Hay tradición de respeto de acuerdos”. Bendita sea la democracia hasta para conceptuar sobre deporte.
Lo cierto del caso, añadimos de nuestra parte, es que otro país, en igualdad de precarias circunstancias para clasificar como las que padece Colombia, volvería los ojos al escenario más adecuado, en su respectivo territorio, para no dejar todo ‘servido en bandeja de plata’ al adversario.
Qué tal Bolivia, bajar de 3.600 metros a 2.500 y pico de Bogotá para jugar con los pupilos de Eduardo Lara o de quien sea. Todo facilito para los muchachos de ‘Platini’ Sánchez. Completamos ya 51 años de eliminatorias mundiales para seguir siendo tan ingenuos, por no decir otra palabra, que aunque castiza podría parecer irrespetuosa.