De la mano de Marcello Lippi, un técnico que cumplió 58 años de vida el pasado 12 de abril, el equipo de Italia ganó en el estadio Olímpico de Berlín, por cuarta ocasión en su historia deportiva, la Copa Mundo de Fútbol, al derrotar con lanzamientos desde el punto penal al onceno de Francia, por marcador final de 5-3, luego de igualar en los 90 minutos reglamentarios y 30 adicionales a un solo gol.
Abrió el marcador el capitán francés Zinédine Zidane en jugada de tiro penal, que inicialmente pegó en la base del horizontal del arco encomendado al gran portero Gianluigi Buffon. Igualó para los italianos el defensa Marco Materazzi con violento remate de cabeza que hizo inútil el esfuerzo del golero Fabián Barthez y del centrocampista Franck Ribery, una de las pocas figuras notables del certamen que acaba de concluir.
Italia, que ahora escolta a Brasil en la obtención del máximo galardón del fútbol, conquistó la primera estrella en 1934, cuando la Copa se jugó en su propio territorio. Derrotó en la final al onceno de Checoslovaquia por 2-1, luego de un período inicial con igualdad a cero dianas y empate a un gol en los 90 minutos reglamentarios. La victoria llegó para los italianos a los cinco minutos del primer tiempo suplementario, cuando Schiavio logró batir al sensacional portero checo Planicka. En ese entonces, como ahora en el 2006, Italia comenzó perdiendo el partido por 0-1, anotación del jugador checoslovaco Puc a los 27 minutos de la fase final.
Ese logro lo reeditó cuatros años más adelante, en Francia 1938, cuando en la final superó a Hungría por marcador de 4-2, luego de una fase inicial también a favor de los italianos, de 3-1. En ambos títulos ofició como técnico Vittorio Pozzo, el único hombre, hasta la fecha, que ha ganado dos veces consecutivas la Copa Mundo de Fútbol.
Después de un largo receso de 44 años, en España 1982, los italianos, llevados de la mano por el técnico Enzo Bearzot, conquistaron la tercera copa mundial, al superar a Alemania en un juego dramático por marcador de 3-1, partido celebrado en el estadio Santiago Bernabeu de Madrid y que contó, como ahora, con el arbitraje de otro juez suramericano, el brasileño Arnaldo César Coelho.
En dos de sus cuatro títulos (1934 y 2006) Italia necesitó jugar tiempo para definir el título. Su cuarto campeonato es el primero que requiere de lanzamientos desde el punto penal. Una circunstancia similar se vivió en 1994, cuando Brasil doblegó precisamente a Italia por 3-2, con disparos desde los doce metros, luego de empatar el partido y el tiempo adicional de 30 minutos a cero anotaciones. La final de Alemania 2006 es la segunda, en 76 años de historia, que vive una situación igual.
Con el triunfo de Italia frente a Francia, los 18 títulos mundiales quedan repartidos por igual entre el viejo mundo y América del Sur. Será Sudáfrica en el 2010, la cita mundialista que dirima esta igualdad, salvo que tercie en la pelea, por la Copa, un país de otro continente.