En 1930, en el año de entrega de Leticia y el Trapecio Amazónico a Colombia por parte del Perú, figuraban una escuela, la hacienda La Victoria y una cancha de fútbol, dando a entender que varias décadas antes sus fundadores, los peruanos, ya lo practicaban.
El traspaso de la ciudad al territorio colombiano no fue un impedimento para que sus vecinos continuaran llegando, sobre todo ex patriados políticos apristas que se caracterizaban por su oposición al gobierno de Óscar Raimundo Benavides, militar que paradójicamente facilitó la devolución de la ciudad. De los 47 políticos expulsados de Iquitos, Perú, cuatro llegaron a Leticia, huyendo de Ramón Castilla, hoy Santa Rosa, ubicado en la orilla contraria del río Amazonas, pero uno prefirió quedarse de por vida: Alejandro Cueva Robledo. En la misma condición y con igual propósito, semanas después, huyendo del Putumayo arribó Humberto Campos Panduro que el 20 de julio de 1935 fundó el Unión Deportivo Fútbol Club, el primer club leticiano aparecido formalmente, aunque cabe la afirmación que ya existían equipos integrados por miembros de la Policía y la guarnición militar del Ejército. En cambio, “el Amazonas de Alejandro Cueva Robledo apareció el 5 de abril de 1937”, según el desaparecido Rodolfo “Quicho” Rodríguez, ex jugador de Unión y Amazonas, en charla con el autor.
Carlos Cueva del Castillo (86 años), puntero izquierdo del Amazonas, al respecto señaló:
Como no había nada que hacer en el pueblo y viendo en el fútbol una sana distracción y un buen motivo para la integración fronteriza, el señor Campos creó el Unión Deportivo. Y mi papá, que se peleaba cierto liderazgo con él, no se quedó atrás.
Más adelante, el maestro Campos, quien también se destacó como cronista deportivo, crearía otros dos conjuntos: Racing y América, cuya consigna de barra brava era: “¡Ahora, ahora, América!
Después que el gobierno liberal de Alfonso López Pumarejo les otorgó el asilo político, Humberto Campos, formado en la Universidad Gonzáles Prada, y Alejandro Cueva Robledo de educación media, se dedicaron a su oficio de zapateros; en ese sentido los futbolistas de la frontera no tenían ningún problema en cuanto a la adquisición de guayos o shuteiras a la medida y al gusto por el precio de $ 1.50. En cambio los demás elementos como los balones de cuero de búfalo con el pupo (o pico) por fuera que se amarraba con chambira, medias, rodilleras o suspensorios debían adquirirlo en Iquitos, Manaus en el Brasil o el interior del país, pedido que llegaba varios meses después al arribo de embarcaciones y aviones catalinas de la Fuerza Aérea.
El Unión lo conformaban los siguientes jugadores: los hermanos Raúl y Felipe Kanawate de origen turco, Guillermo y Luis Valencia, Rodolfo “Quicho” Rodríguez, Pedro Campos, A. Gil, Benedicto Pinto, Elio Gómez, Antonio Pereira Pinto, Alejandro Domínguez Guerra, Benedicto Pinto, Manuel Pérez, José Gonzáles “Patelimpio”, Luis Perea Soria, Abel Oliveira, Dilmar Lima y Roberto Patepaolo Guzmán, hermano de Liborio Leticiano Guzmán y Carlos Nakagawa; entre colombianos, brasileros y peruanos, éstos en su mayoría provenientes de la Hacienda La Victoria de propiedad del industrial Enrique E. Vigil, también peruano. Además de Técnico, Humberto Campos fue su primer presidente y en calidad de vicepresidente: Liborio Guzmán Gutiérrez, padre de Liborio, ex jugador del fútbol profesional colombiano. Por el Amazonas, además de los hermanos Carlos y César Cueva, figuraron Manuel Sangama, Reyes Vargas Flórez y la mayoría del equipo rival.
En entrevista concedida al cronista Jorge Enrique Picón Acuña, “Quicho” Rodríguez recordó los uniformes que vestían los primeros equipos: El Unión se identificaba con rayas verticales con los colores rojos y blanco mientras el segundo vestía una camisa blanca con una franja de color verde que rodeaba el cuerpo donde aparecía el nombre de Amazonas”
Según Humberto Campos en Amanecer Amazónico (Nro. 728 de noviembre 9 de 1968), semanario de los curas capuchinos, en 1937 se creó el Comité Deportivo del Amazonas y surgieron otros equipos: La Victoria, Benjamín Constant, El Brillante y Tabatinga, el primero peruano y los demás brasileros. Eran conjuntos que aparecían y desaparecían, en cuanto a lo último lo justificó así:
Las gentes de Leticia no tienen residencia estable, son nómadas, un día cualquiera levantan campamento y se van.
En ese año y por el mismo medio, en sus Estampas de ayer y hoy, Campos rememoró que el partido desarrollado el 28 de julio, Día de la Independencia del Perú, entre Unión Deportivo y La Victoria, conformado por jugadores colombianos y peruanos respectivamente, estuvo a punto de revivir el conflicto internacional entre los dos países no tanto por los valores sagrados de la patria y lo demás sino debido al ánimo caliente motivado por la cachaza, el típico y popular aguardiente brasilero, que había hecho efecto en el estado emocional de sus futbolistas. Y de ello iban a ser testigos los miembros de la Comisión de Paz y Amistad de la Liga de las Naciones (hoy la ONU), cuya presencia en Leticia se debía a la entrega formal del territorio a Colombia. Acomodados en la Tribuna de Honor, hecho de madera y paja, disfrutaron del interesante encuentro amazónico hasta el final sin que se haya visto la necesidad de que actuaran en calidad de jueces internacionales en el afán de decidir un resultado futbolístico.
En los años iniciales primó la hegemonía futbolística del Unión y Amazonas, pero tambaleaba cuando se enfrentaba al eterno y poderoso Tabatinga, Brasil, equipo militar integrado por excelentes jugadores de Río y Sao Paulo, de ahí la calidad del fútbol leticiano, hasta que apareció el Club Deportivo Cruzada en 1940, que puso en entredicho a los tres conjuntos. De este conjunto saldría el leticiano Guzmán, el más grande jugador de la región, además de haber hecho parte del inicio del fútbol profesional colombiano y de la época del Dorado del balompié colombiano.