Si de alguna de las tres últimas versiones de la Copa Mundo, ya con 32 equipos y 64 partidos dentro de la programación, se habló y escribió en cantidades directamente proporcionales al progreso vertiginoso de los medios de comunicación, esa fue la de Alemania 2006, país que después de 32 años volvió a ser el anfitrión y cumplió con lujo de detalles en todos los aspectos.
Desde muchos meses atrás
se pensó que sería un Mundial sencillamente sensacional, al menos sobre el papel, dada la circunstancia de reunirse en Alemania una constelación de estrellas deportivas de primera magnitud. Veamos nombres: Michael Ballack, Michael Owen (salió por lesión), David Beckham, Frank Lampard, Juan Ramón Riquelme, Pedro Javier Saviola, Pablo César Aimar, Lionel Messi, Ruud van Nistelrooy, Luis Figo, Cristiano Ronaldo, Francesco Totti, Alessandro del Piero, ‘Kaká’, ‘Ronaldinho’, ‘Robinho’, Ronaldo, Adriano, Nakata, Zinédine Zidane, Thierry Henry, Iker Casillas, Andriy Schevchenko, y algunos más, pertenecientes a los ‘estratos’ 5 y 6 del fútbol mundial.
Con pocas excepciones, bien porque era un jugador solitario en medio de cierta dosis de mediocridad de sus compañeros, bien porque el equipo se empeñó en jugar para que figurara en las estadísticas un solo elemento (caso Brasil con Ronaldo), bien porque a juicio del técnico si colocaba tal ‘figura’ la otra no podía actuar, bien porque se dedicaron a hacer más ‘musarañas’ que a jugar productivamente (caso Ronaldinho con Brasil) y así muchas enumeraciones más,
las 'estrellas' convocadas para deslumbrar en la Copa 2006, sencillamente se eclipsaron.
Dada la proliferación de partidos, propiciada por la voraz FIFA al reunir desde 1998 a 32 equipos, la mayoría de confrontaciones de grupo resultaron pobres, casi intrascendentes y si por desgracia se juntaron, como aconteció, ‘buenos’ con ‘malos’, las confrontaciones tuvieron carácter de entrenamiento para los primeros, que solamente ‘apretaron el paso’ hacia octavos de final, cuando ganar era asunto de vida o muerte. Y es tan evidente, que
los partidos ‘memorables’ de Alemania 2006, fueron los celebrados en las dos últimas semanas del evento, donde fueron saliendo la casi totalidad de favoritos de la afición mundial al balompié, además de alguno que otro equipo, de ‘clase media’, que por no tener ‘sangre azul’, le cargaron la mano con faltas y penales inexistentes. A lo mejor Australia habría perdido en juego largo frente a los pupilos de Lippi, pero que fuera limpiamente, sin componendas.
Preocupante, desde otro punto de vista, la carencia de gol. Alemania 2006 pasó a ser el más mediocre en este aspecto desde 1998, pues un promedio de 2,37 por partido, estando reunidos todos los ‘romperedes’ del mundo, deja bastante qué desear. Es casi un gol cada 38 minutos o en otras palabras, una sola anotación por período de juego. Y en cuanto al anotador individual, retrocedimos 44 años, para igualar al yugoslavo Drazen Jerkovic, quien en
Chile 1962 concretó cinco (5) goles, (tres de ellas frente a Colombia en el estadio de Arica) como ahora el polaco nacionalizado,
Miroslav Klose.
Ganó Italia, sin evidenciar, tenemos que ser sinceros, que era el mejor equipo de la Copa, o mejor, del mundo entero. Para no ir lejos, Francia, con Zidane en el campo, estaría muy posiblemente festejando el bi-campeonato. Ojalá el triunfo del conjunto nacional italiano, con Marcello Lippi a la cabeza, sea un buen ‘detergente’ para limpiar la suciedad que se vive al interior del calcio.
Por: Tobías Carvajal Crespo