Increíble que en pleno siglo XXI y con las ayudas visuales de Google, los directivos del equipo Gremio de Brasil, una de las instituciones deportivas más prestigiosas de Brasil, no tengan la más mínima noción sobre la ubicación geográfica de la ciudad de Tunja y lo que es peor, que les preocupe enormemente la travesía por medio de ‘espesa selva’ a lo largo de casi 140 kilómetros.
Para conocimiento de estos magnates del balompié brasileño, ignorantes en cuanto a geográfica continental, podemos informarles que la carretera entre Bogotá y Tunja, es una de las mejores vías del país -y no de ahora, sino desde hace bastante tiempo atrás- además de estar trazada sobre una de las regiones más preciosas del altiplano cundi-boyacense.
Pero que no pidan referencias a los ciudadanos de Colombia y especial a los de Boyacá, que lo hagan con figuras mundiales mucho más prestigiosas que algunos jugadores de Gremio. De momento los remitimos a opiniones como las de Miguel Induráin, cinco veces campeón del Tour de Francia, Abraham Olano, campeón mundial en las calles de Duitama, a Richard Virenque, varias veces campeón de montaña en el Tour francés. Y si lo anterior les parece poco, que pidan un concepto más valioso a un hombre de la jerarquía mundial en ciclismo, como el belga Eddy Merckx, el pedalista más laureado de todos los tiempos.
Todos ellos y muchos más, incluyendo dirigentes, entrenadores y periodistas, dejaron llorando a Tunja, Duitama, Paipa y en general a todo el territorio del departamento de Boyacá, luego de intervenir en los Campeonatos Mundiales de 1985, en aquella región de la patria. La acogida de todo el pueblo de Boyacá los conmovió como nunca antes, en otros tantos lugares del mundo.
Si en Colombia existe alguna región sencillamente paradisíaca, esa es BOYACA, así con mayúsculas.
La selva está al extremo de los Llanos Orientales, precisamente en la frontera con la espesa jungla del Brasil.