Ahora que Juan Pablo Montoya vuelve la mirada a Estados Unidos, para vincularse de llenó a la
Fórmula Nascar, creada hacia el año de 1947 por Bill France en las playas de Daytona, al nororiente del Estado de La Florida y de paso dar origen al autódromo del mismo nombre, viene a la memoria el primer gran triunfo de un colombiano en esta clase de competencias, 27 años atrás.
En efecto, el piloto nacional Mauricio de Narváez, luego de competir durante cinco años en pistas norteamericanas, logró el domingo 25 de noviembre de 1979, ganar la prueba denominada "200 Millas de Daytona", última carrera válida del calendario Imsa de ese año. Con su triunfo, De Narváez confirmó su tercera posición en la clasificación general de la categoría GTO. En esa histórica competencia participaron, además, Ricardo ‘Cuchilla’ Londoño, Diego Montoya (tío de Juan Pablo) y Honorato Espinosa, quienes abandonaron por diversos motivos.
Cinco años después, el 25 de marzo de 1984, el mismo Mauricio De Narváez, en compañía del piloto sueco Sthepan Johnson y el alemán Hans Heyer, ganaron las famosas "12 Horas de Sebring", utilizando un carro Porsche, identificado con el número 48. Fue un justo premio a la constancia del volante colombiano, animador de esta carrera durante nueve años.
Para la familia Montoya no es del todo nuevo este mundo de los automóviles de turismo modificados, pues el ya citado Diego Montoya, ocupó en cierta ocasión el noveno lugar en las "24 Horas de Le Mans", además de triunfar en pruebas del campeonato IMSA de los Estados Unidos, como Daytona y Riverside.
Su padre, Pablo Montoya, ganó por primera vez una carrera de carros el domingo 19 de febrero de 1989, al cumplirse en el Autódromo de Tocancipá, la VII prueba válida de la Copa Sprint. Por esos días Juan Pablo tenía solamente 13 años, recién cumplidos.