Al final del año de 1988, Millonarios de Bogotá alcanzó en el torneo profesional de la Dimayor, su 13ª. y última estrella campeonil hasta el momento. Era el onceno de jugadores como Omar Franco en el arco y jugadores de campo entre quienes es preciso mencionar a Eduardo Pimentel, Mario Alberto Venemerak, Carlos Enrique ‘La Gambeta’ Estrada, Arnoldo Iguarán, Rubén Darío Hernández, Cerveleón Cuesta, Alberto Gamero (hoy técnico del Boyacá-Chicó), entre otros.
El día sábado 11 de marzo de 1989, Millonarios, como suele decirse popularmente, ‘echó la casa por la ventana’ para celebrar su décimo tercer título, caso único en aquella época en la historia del fútbol rentado nacional.
Entre los hechos notables de aquella reunión vale la pena destacar la eufórica declaración del Presidente ‘Embajador’ de la época, Germán Gómez, en el sentido de hacer para el cuadro bogotano un estadio propio, de las dimensiones del edificado para Nacional en Montevideo (Uruguay) Alianza de Lima en la capital peruana y Barcelona en el puerto ecuatoriano de Guayaquil.
La idea, que motivó como pocas veces a un dirigente deportivo, nació luego de conocerse la espléndida realidad del estadio de Barcelona, que 20 años atrás (en 1989) había abierto sus puertas pocas semanas antes.
Dos décadas atrás se planteó la posibilidad de hacer el estadio de Millonarios en los terrenos de la sede campestre, kilómetro 15 de la Autopista del Norte o en terrenos de la zona de ‘El Salitre’. Si se hace en el primero de los lugares indicados -era la conjetura en ese tiempo- una solución de primera mano (según el presidente azul, Germán Gómez) sería conversar con los Ferrocarriles Nacionales para montar una ruta que saliera de la Estación de la Sabana, por ejemplo, y tuviera unas cinco o seis detenciones en su camino.
“Sería cuestión de comprar unos tres o cuatro vagones, pintarlos, claro está de azul y blanco y brindarle esa oportunidad de transporte a los hinchas. Las grandes necesidades generan siempre grande soluciones. Además el hincha que presente su boleta para el partido, en el momento de subirse al tren, pues no pagaría nada por este servicio. Algo parecido a lo que hizo el Hipódromo de Los Andes, pero con buses”, puntualizó el dirigente del cuadro bogotano.
El estadio, propiedad exclusiva de Millonarios, se pensó con capacidad para 50.000 espectadores. El 40% ubicado en palcos y sillas fijas y el resto en amplias tribunas.
Hace dos décadas, según crónicas de la prensa bogotana, el estadio de Millonarios estaría listo en un plazo de 30 meses, es decir para medianos del año 1991.
Ahora, en pleno año de 2009, podría decirse que para verdades… el paso del tiempo.