Similar al título de nuestro editorial,
'Alemania 2006: juego sucio en la mejor vitrina'. el columnista del diario antioqueño El Colombiano, Carlos Felipe Londoño, en la edición del viernes 14 de julio, se refiere así, en uno de los párrafos, a lo acontecido el domingo anterior en Berlín:
Otro episodio es el premio concedido a Zidane (está pendiente de ratificación, agregamos)
como el mejor jugador del mundial, al margen del aspecto meramente futbolístico, en el que el francés reunía un gran consenso para ser el ‘Balón de Oro’, es muy cuestionable el ejemplo de la FIFA de dar el premio a quien obró de tal manera, así haya existido la provocación del rival. ¿Es este el ejemplo que se quiere dar a millones de jóvenes en el mundo?
Y sigue el articulista:
Conviene revisar los criterios que se consideran para conceder el galardón, pues es un mensaje contrario al objeto central de la formación de niños y jóvenes. Y, además, ¿no debería sancionarse a los jugadores y equipos que, en lugar jugar, parecen más interesados en provocar esas reacciones del rival para luego pasar como inocentes víctimas?. ¿En dónde quedan los floridos mensajes del juego limpio?