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Fútbol|Crónicas|Así fue el famoso Pacto de Lima de 1951 - 1954
Hace 55 años

Así fue el famoso Pacto de Lima de 1951 - 1954

Unánime exigencia internacional legalizó el fútbol profesional de Colombia, luego de varios años de ‘piratería’. Los jugadores a sus países de origen.
Panorámica de la ciudad de Lima.

Panorámica de la ciudad de Lima.

Después de un receso de doce años, ocasionado por los lamentables sucesos de la II Guerra Mundial, la celebración del Campeonato Mundial de Fútbol se reanudó en 1950, teniendo como sede a Brasil. Por América del Sur solamente concurrieron Bolivia, Chile, Paraguay, Uruguay y lógicamente el anfitrión Brasil. Uno de los grandes ausentes fue Argentina, que anunció públicamente su determinación de no acudir al certamen, por las diferencias existentes entre la AFA (Asociación de Fútbol Argentino) y la CBD (Confederación Brasileña de Deportes). Otro grande, en ese entonces del continente como Perú, se marginó de la Copa sin mayores argumentos.

En la determinación gaucha también pesó, en buena parte, el hecho de estar jugando en diversos equipos profesionales de Colombia, las más notables figuras de ese país, éxodo que tal como aconteció con futbolistas de Brasil, Paraguay, Perú y Uruguay, fundamentalmente, dio carta de ciudadanía a la denominada ‘piratería’ adelantada por los clubes afiliados a la División Mayor del Fútbol Profesional. En efecto, la Dimayor alcanzó en las postrimerías del año 1949 y comienzos de 1950 un gran renombre internacional, gracias a su poderío económico, donde negociaciones de grueso calibre con los más notables jugadores del continente eran normales, pues éstos, sin las transferencias oficiales de sus equipos de origen, buscaron en canchas colombianas resarcirse, en parte, de fracasos sufridos en antaño en sus propios países.

El que podríamos denominar ‘halcón colombiano’ hizo sus estragos en las dehesas futbolísticas del sur del continente. El peso colombiano, casi a la par con el dólar, produjo maravillas y gracias a ello desfilaron por nuestro país las mejores figuras del mundo futbolístico de hace ya casi seis décadas quienes colmaron, hasta la saciedad, la curiosidad del público por apreciar balompié de óptima calidad. Pero ese estado de cosas hizo cada vez más tensas las relaciones con la AFA y la FIFA. Y todo ello, mientras el abandono era casi total hacia la cuota criolla. Un desdén que se pagó a muy alto precio poco tiempo después.

Pero la contratación ilegal de jugadores, que condujo inclusive a perder la condición de afiliados a la FIFA, reconocimiento con el cual se contaba desde 1936, no podía subsistir por tiempo indefinido. En efecto, hacía el mes de marzo de 1951 se intentaron los primeros acercamientos de las diferentes Federaciones de Fútbol de los países afectados, encabezadas por la Federación Argentina de Fútbol o sea la AFA, con la Adefútbol y la Dimayor, para poner punto final a tan irregular procedimiento. En aquel entonces la Adefútbol, que tenía el reconocimiento oficial de la FIFA y la Dimayor, sostenían una enconada disputa por la dirección del fútbol colombiano.


Fruto de esos iniciales acercamientos fue la determinación de la Dimayor, en el sentido de no permitir a sus equipos afiliados adelantar contrataciones irregulares a partir del 23 de marzo de 1951, pues para la época se contaba con la ayuda de una comisión especial de la FIFA, establecida en territorio brasileño, la cual se había comprometido a elaborar un proyecto de nueva constitución del fútbol colombiano, según la cual se daría autonomía a la rama aficionada y profesional, además de solicitar a las Federaciones de los países afectados por la ‘piratería’ criolla, no proponer condiciones económicas, a manera de indemnización, que hicieran imposible el acuerdo.

Pasados cinco meses y en vista del aparente fracaso de los preliminares diálogos, la Dimayor echó pie atrás y autorizó a los equipos de su registro, ‘formalizar’, a la vieja usanza, las inscripciones de jugadores extranjeros que estaban pendientes antes del 23 de marzo.

Frente a la reiteración de la anómala situación, que dejaba a la Dimayor como una entidad ‘pirata’ frente a las otras instituciones deportivas legalmente organizadas y legítimamente reconocidas en el continente, el 16 de agosto del mismo año 1951, Federaciones como la de Argentina, una vez muy interesada en el tema como el país más afectado, Brasil, Paraguay y Ecuador no dudaron en enviar comunicaciones directas al Presidente de la República de la época, doctor Laureano Gómez Castro, invocando su colaboración ante los directivos del fútbol, para poner fin a la insólita situación. El jefe del estado ofreció sus buenos oficios y a todas las Federaciones respondió por conducto del doctor Próspero Carbonell, secretario de la Presidencia. La presión internacional se hizo mayor, cuando la Comisión oficial de la FIFA con sede en Brasil e integrada por los dirigentes Luis Aranha Freitas, presidente de la Confederación Brasileña de Deportes y Vice-presidente de la FIFA y Luis Valenzuela Hermosillo, presidente de la Confederación Suramericana de Fútbol enviaron una carta en igual sentido al Jefe del Estado.

Eduardo de Castro.

Eduardo de Castro.

Ante semejante plebiscito internacional, Efraín Borrero Castro y Eduardo de Castro, presidente de la Adefútbol y secretario de la misma, respectivamente, ofrecieron su colaboración al Presidente de la República, en mensaje público muy conciliador.

Poco días antes, la Comisión de la FIFA había enviado un mensaje a la Dimayor, invitando a esta entidad a reanudar los diálogos conciliatorios. Como consecuencia de lo anterior, la rectora del fútbol profesional de Colombia remitió a su vez una carta a todos los equipos, informando de la próxima visita de los dirigentes Luis Aranha y Luis Valenzuela. Esa carta llevó las firmas de Camilo Guzmán Cabal, gerente de la entidad y Eduardo Lara Hernández, jefe de relaciones públicas.

A instancias de los equipos de la capital del Valle, se organizó una reunión en la ciudad de Cali para unificar criterios con relación a varios aspectos de la vida futbolística del país a pocas horas de la visita de la Comisión de la FIFA. A esa cita fueron invitados dos miembros de la Dimayor, Guzmán Cabal y Lara Hernández y por parte de la Adefútbol, Eduardo de Castro. Diez de los 18 equipos enviaron delegados a saber: Millonarios, Sporting, Samarios, Atlético Nacional, Deportivo Cali, representado por los dirigentes Alvaro Martínez y Jorge Escobar Soto, Universidad, América y Boca Juniors. Se excusaron de hacerlo Independiente Medellín y Atlético Bucaramanga. Los demás se hicieron notar por su ausencia.

La Asamblea, cumplida el sábado 18 de agosto en el Hotel Alférez Real, frente al río Cali, resultó un total éxito. En primera instancia se nombró una comisión de tres personas para estudiar, con los representantes de la FIFA, la irregular situación del fútbol nacional frente a los organismos internacionales, que a decir verdad ya se hacía insostenible. Para esa misión fueron elegidos Santiago Trujillo Gómez, alcalde mayor de Bogotá, Aníbal Aguirre Arias, presidente del Boca Junior y Alfonso Senior en representación de la Dimayor, quien a su vez era presidente de Millonarios.


Alfonso Senior.

Alfonso Senior.

En la misma Asamblea, los delegados de los equipos mostraron especial preocupación por reglamentar el aspecto laboral del fútbol, en lo referente a las obligaciones y derechos que tenían los equipos frente a los jugadores y éstos frente a aquellos. Para este delicado tema se nombró una comisión conformada por Castor Jaramillo Arubla, Alvaro Pérez Vives y Marco Alzate Avendaño, con la asesoría de Manuel Correa Valencia y José Eduardo Gneco.

En el mismo foro, Alvaro Martínez, como presidente del Deportivo Cali, insinuó la posibilidad de afiliar al equipo verdiblanco a la Adefútbol y lograr así el reconocimiento oficial de la FIFA y poder salir del país a temporadas internacionales, negocio más rentable que el torneo doméstico. Tal cosa no fue factible pues Deportivo Cali, al igual que los otros conjuntos, estaba al margen de las normas oficiales, por carecer de transferencias legales sus futbolistas foráneos.

En el Hotel Granada de Bogotá, lugar donde hoy se levanta el edificio de Avianca, en plena carrera 7ª se reunieron los tres comisionados de los clubes profesionales con los dignatarios Aranha y Valenzuela, en una larga deliberación que abarcó desde la cinco de la tarde hasta las doce de la noche, con reanudación al día siguiente a las nueve horas.

Al final de tan extenso diálogo hubo un feliz principio de acuerdo, muy similar al firmado con el fútbol de México, que había vivido problemas legales muy parecidos. Ese convenio consistió en que los futbolistas importados podrían continuar jugando en Colombia, pero si el club original al cual pertenecían los requería, deberían ser devueltos de inmediato, previo el pago de una suma de dinero que se establecería entre las entidades interesadas.

Igualmente se fijaron los estatutos de la Asociación Colombiana de Fútbol, los cuales serían distintos a los que regían en ese momento para la Adefútbol, los cuales podrían ser los mismos de dicha entidad, pero con nuevas normas aprobadas por la FIFA. En el mismo pacto se determinó que la nueva entidad controlaría el fútbol profesional y el aficionado y organizaría certámenes nacionales e internacionales con la participación de Colombia. Fue un paso trascendental pues se intentó, sobre bases firmes, poner punto final a las rencillas originadas por la llegada del fútbol profesional a nuestro medio.

Todo lo dialogado amigablemente se refrendó el viernes 24 de agosto del citado año de 1951, en horas de la tarde, en la sede de la Alcaldía Mayor de Bogotá, donde se hicieron presentes a nombre de la Dimayor los señores Camilo Guzmán Cabal, Arturo Salazar García, Enrique Lara Hernández, José Chalela Chalela, Aníbal Aguirre Arias y Raúl Bonilla Tenorio; por la FIFA los comisionados Luis Aranha y Luis Valenzuela; por la Adefútbol, Efraín Borrero y Eduardo de Castro. En representación del Ministerio de Relaciones Exteriores, Fabio Vásquez Botero; del Ministerio de Educación Nacional, Gilberto Arango Londoño y el propio alcalde bogotano, Santiago Trujillo Gómez.

Los dignatarios de la FIFA, plenamente autorizado por las distintas entidades extranjeras afiliadas a dicho organismo, dejaron claramente establecido, en un comunicado de siete puntos básicos, hecho público antes de regresar a Brasil, que los acuerdos inicialmente logrados deberían ser ventilados en la próxima asamblea mundial de fútbol, donde a la luz de los convenios debería restablecerse la afiliación de Colombia a la FIFA, suspendida a raíz del establecimiento de la Dimayor.

Tres días más tarde, el 27 de agosto, se acordó en Barranquilla celebrar el 11 de septiembre la Asamblea de la Dimayor, para sentar las bases del arreglo interno del balompié nacional. En el Palacio de Gobierno del Atlántico se reunieron en sesión especial, que terminó hacia las once de la noche y a instancias del gobernador departamental, Eduardo Carbonell Insignares, los delegados de la Dimayor, señores Alfonso Senior, Humberto Pérez Restrepo y Manuel Correa Valencia, mientras por parte de la Asociación Colombiana de Fútbol (Adefútbol) Efraín Borrero, Eduardo de Castro y Carlos Held. El gobierno hizo presencia, como garante del acuerdo, con los señores Fabio Vásquez Botero y Gilberto Arango Londoño, a nombre del Ministerio de Educación; Alfredo Arango por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores y Luis Felipe Palacios, director educativo del Atlántico.

En siete puntos quedaron resumidas las conclusiones de las extensas deliberaciones. El más importante el 5º. que se hizo público en los siguientes términos: “La Asociación Nacional de Fútbol (Adefútbol) se compromete solemnemente a respetar, desde la fecha, los derechos que tiene la División Mayor del Fútbol Colombiano dentro de la Adefútbol, quedando por lo tanto la Dimayor en ejercicio y goce de todas las prerrogativas, como entidad afiliada a la Adefútbol”.

Esa misma Asamblea permitió, bajo la mirada moderadora de los representantes del Ministro de Educación Nacional, Rafael Azula Barrera y del gobernador Eduardo Carbonell Insignares, elegir a los nuevos directivos del balompié colombiano, en la siguiente forma: rama profesional, Alfonso Senior y Humberto Pérez como principales y Galo Durán con Jorge Garcés, como suplentes. Para la rama aficionada, Efraín Borrero Castro y César Valencia Ibáñez, como principales, teniendo como suplentes a Alfonso Rojas Puyana y Carlos Held.

De tal conciliación interna del fútbol colombiano estuvieron pendientes los señores Luis Aranha y Luis Valenzuela, grandes gestores del arreglo, para proceder luego a solucionar el contratiempo de las relaciones internacionales, latente desde mucho tiempo atrás.

Un mes más tarde, hacia las tres de la madrugada del 26 de octubre de 1951, cuando terminó la histórica sesión de clausura del Congreso de la Confederación Suramericana de Fútbol que se reunió en Lima desde el 18 del mismo mes, el problema del fútbol colombiano encontró la luz al final del túnel. Igualmente se nominaron las autoridades de la Confederación Suramericana de Fútbol, siendo reelegido como presidente Luis Valenzuela de Chile y como tesorero Carlos Zabala y elegido como representante de la Confederación Suramericana, ante el Congreso de la FIFA, el delegado uruguayo Lorenzo Villizo.

Las bases del acuerdo definitivo del Congreso Suramericano de Fútbol, con relación al problema del fútbol colombiano, fueron las siguientes:

Primero: Expresar su satisfacción por la unificación del fútbol colombiano, realizado sobre la reincorporación de la Dimayor a la Asociación Colombiana de Fútbol, razón por la cual en lo sucesivo se desenvolverá dentro de la órbita de la FIFA.

Segundo: Las delegaciones integrantes de este Congreso, con facultad para ello, autorizan a todos los jugadores a permanecer en los clubes donde ahora actúan en Colombia, hasta el 15 de octubre de 1954, incluyendo los partidos que se realicen dentro o fuera del país.

Tercero: Los jugadores a quienes se refiere esta conclusión quedarán, a partir del 16 de octubre de 1954, reintegrados automáticamente a las Asociaciones de origen. Dentro de los días que la Asociación Colombiana de Fútbol fije, se compromete y se obliga a remitir a todas las entidades afiliadas a la Confederación y al Comité, la misma lista que integran los jugadores de los institutos y deberá actuar el 15 de octubre, conforme a lo previsto en el segundo punto.

Cuarto: La Asociación Colombiana de Fútbol no podrá transferir a ninguna Asociación extranjera los jugadores cuya situación está contemplada en el segundo punto, salvo un convenio mutuo con la Asociación del país al cual pertenecía originalmente el jugador.

Quinto: La Asociación Colombiana de Fútbol se reservará el derecho de autorizar, antes de expirar el plazo fijado -15 de octubre de 1954- el retorno de cualquiera de los jugadores mencionados a sus Asociaciones de origen.

Sexto: Cualquier duda o diferencia que pudiera surgir en el cumplimiento o interpretación del presente acuerdo, así como lo relativo a la situación de los jugadores en material del mismo, o en casos imprevistos, será resuelto por el Presidente de la Confederación, a cuyo efecto las Asociaciones afiliadas designarán un árbitro, cuyo fallo será definitivo, sin recurso alguno.

Séptimo: Remítase copia de esta Resolución a la FIFA para todos sus efectos.


Así las cosas, luego de un largo y dispendioso periplo por Bogotá, Barranquilla, Río de Janeiro, Londres y finalmente Lima, el Congreso Suramericano de Fútbol, reunido en la capital inca, resolvió favorablemente la tesis de Colombia, en el sentido de lograr la afiliación, sin tener necesidad de otorgar indemnizaciones, condición que los dirigentes colombianos no estaban en capacidad de cancelar.

La FIFA, máxima rectora del balompié mundial, luego del Congreso directivo celebrado en su sede, no tardó en manifestar cablegráficamente su aceptación a los acuerdos pactados entre la Dimayor y la Adefútbol, conducentes a legalizar su situación internacional, luego de varios años de irregular gestión.

Adolfo Pedernera.

Adolfo Pedernera.

En el discurrir del año 1954, con fecha tope el ya citado 15 de octubre, se cumplió el famoso acuerdo. Adolfo Pedernera Alsacini, figura casi mitológica de la época que forzosamente llegaba a su fin y quien partiera en dos la historia del balompié espectáculo en nuestro país, se acogió a lo convenido y jugó por última vez en nuestro país el domingo 1º. de agosto, en partido internacional amistoso entre Millonarios y Vasco da Gama de Brasil, que concluyó con triunfo del cuadro bogotano por 2-1. Adolfo Pedernera anotó su último gol en Colombia, en jugada magistral de tiro libre. El público celebró la anotación con batir de pañuelos.

El Pacto de Lima era un hecho. Los equipos quedaron huérfanos de figuras extranjeras, no había reservas propias pues jamás se prestó atención a las divisiones menores, con la salvedad precisamente del Deportivo Cali y quizás Santa Fe y por ende el público se alejó, definitivamente, de los modestos estadios de la época.
Tobías Carvajal Crespo, 20 de abril de 2009

Comentarios

Francisco Ramos / 35520-Arrieta-Las Palmas (España)

28-09-2013 01:59:18 am

Muchisimas gracias por esta información. Les quedo muy agradecido y les mando un saludo muy afectuoso. Francisco Ramos

Mauricio Ortiz. / Bogotá. (Colombia.)

05-11-2012 09:13:02 pm

Apreciados señores: En la nota que aparece debajo de la foto de don Alfonso Senior,que dice textualmente: "En el hotel Granada de Bogotá,lugar donde hoy se levanta el edificio de Avianca,en plena carrera 7a.". Me permito rectificarles que el hotel Granada funcionó, en el sitio que hoy es el !Banco de la República! En el sitio que es hoy el edificio de Avianca funcinó el !Hotel Regina! .
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