El fútbol del Perú, sumido en una grave crisis desde hace ya algún tiempo, tiene un pasado glorioso, fundamentado en la generación de excepcionales profesionales de esta disciplina deportiva y consecuentemente en la conformación de equipo de gran categoría, tanto a nivel de seleccionado nacional, como de equipos profesionales.
De lo anterior puede dar testimonio, desde la década de 1950, el fútbol de Colombia, que se nutrió de grandes futbolistas de esa nacionalidad, caso concreto Deportivo Cali y Deportivo Independiente Medellín.
Entre los días 7 de marzo y 4 de abril de 1959, el equipo inca cumplió una notable actuación en la Copa América, que tuvo como sede a Argentina. El onceno peruano de hace medio siglo atrás logró clasificar por encima de rivales de la categoría de Chile y Uruguay. Entre las grandes figuras que aportó al certamen figuran ‘El Mago’ Miguel Loayza y Juan Joya, dos auténticas ‘joyas’ del balompié de ese país en aquellos tiempos.
Ese gran equipo peruano jugó el domingo 17 de mayo del mismo año 59, en el Estadio Nacional de Lima, contra el seleccionado nacional de Inglaterra, en partido de carácter amistoso. La primera presentación de un cuadro inglés en Lima reunió en el máximo escenario un total de 50.306 espectadores.
Desde los primeros minutos de juego contrastó la celosa marcación de los zagueros ingleses, frente a los movedizos artilleros peruanos. No obstante lo anterior, Juan Seminario en el primer tiempo, minuto 11 y 40 logró superar la extrema defensa europea para doblegar al golero Hopkins. El delirio natural invadió, no sólo al estadio, sino a todo el país.
Los ingleses, en ese tiempo inicial, encontraron en la zaga peruana y especialmente en el sensacional arquero Asca (figura del fútbol inca por muchos años) una muralla inexpugnable, razón por la cual se exasperaron al máximo, debiendo ser llamados al orden por el árbitro central, el austriaco Hiegger, pues las incursiones frente al golero suramericano se tornaron violentas.
Para la fase final el equipo del Perú entró más tranquilo al campo de juego y soportó con solvencia el asedio permanente del equipo inglés. Pero poco a poco el onceno inca volvió a equilibrar el dominio del balón. No obstante lo anterior a los 13 minutos de esta fase definitiva el partido alcanzó gran dramatismo, cuando el jugador Broadbent logró anotar el tanto de la honrilla inglesa. Ello motivó a sus compañeros, quienes se lanzaron en procura de la paridad.
Para los 20 minutos finales volvió a consolidarse el juego preciosista y bien hilvanado de los incas. Juan Joya en el minuto 24 puso el marcador 3-1 en beneficio del cuadro suramericano y Juan Seminario, a los 33, determinó el lapidario 4-1 para los linajudos ingleses.
El final fue realmente apoteósico. La victoria del equipo local fue un verdadero acontecimiento futbolístico para todo el país. Así se festejó y se continuó haciendo por varios días.
Al día siguiente un diario limeño tituló: “En Lima se cavó ayer la tumba del fútbol inglés…” El resultado, tan abultado a favor del Perú, pareció inicialmente equivocado en las redacciones deportivas de los principales periódicos europeos.
Para este histórico partido que ahora cumple cincuenta (50) años de haberse jugado, los equipos presentaron las siguientes formaciones: Perú: Asca; Fleming y Benítez; Fernández, Grimaldo y De la Vega; Montalvo, Miguel Loayza (estuvo en el Deportivo Cali), Joya, Carrasco y Seminario. Inglaterra: Hopkins; Howe y Armfield; Clayton, Wrigth y Flowers; Deeley, Broadbent, Charlton (gloria del balompié inglés) Haynes (capitán inglés en 20 de los 56 partidos que jugó con la casaquilla nacional de ese país) y Holden.
Tobías Carvajal Crespo – mayo 17 de 2009