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V Juegos Centroamericanos y del Caribe

Un 'Tiburón' fue la primera figura del deporte colombiano

Luis 'Tiburón' Gonzáles, gloria de la natación nacional en los Centroamericanos de 1946
Luis Eduardo González, un muchacho caleño de escasos 19 años, alto, flaco, de endeble físico, empleado de la Caja Colombiana de Ahorros, pasó repentinamente, una noche de diciembre de 1946, a convertirse en la primera figura del deporte colombiano.

En una actuación sin precedentes en la historia de nuestro naciente deporte, inscribió, para la posteridad, su nombre como el primer colombiano capaz de ostentar una marca en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, luego de triunfar en la prueba final de los 1.500 metros libres en forma sencillamente espectacular, frente a calificados rivales de México, Cuba, El Salvador y Panamá.

Un día antes de la gran final, González disputó la respectiva eliminatoria de la exigente prueba y pese a ganar y clasificar, su tiempo no lo señalaba como posible vencedor en la confrontación final, pues el salvadoreño Julio Martínez lo aventajaba en seis o siete segundos, que en ese momento era una diferencia muy amplia.

La hora de la cita crucial contra el cronómetro y los rivales llegó. La piscina olímpica estaba iluminada por bombillas de 15 o 20 watios y hacia las ocho de la noche, momentos antes de soltarse la primera prueba, ofrecía un marco excepcional. Algo más de 6.000 mil personas esperaban ansiosas el duelo entre el salvadoreño Martínez y el crédito colombiano González. Era tanto el favoritismo de Julio Martínez, que toda la delegación de su país se hizo presente en las tribunas para festejar un triunfo que se daba por descontado.

Los preparativos para la máxima carrera de resistencia en natación se evacuaron rápidamente. A las 8: 05 de la noche el colombiano González se situó en el carril número ocho, mientras su gran rival, Martínez, lo hizo en el tres. Los demás carriles fueron ocupados por el bogotano Luis Child y los nadadores de México, Cuba y Panamá. Los segundos que precedieron a la salida fueron de gran tensión.

‘Martínez partió mal, -según relato de la época- ya sea porque el muchacho estaba preocupado y nervioso o porque estaba atendiendo algunas insinuaciones de sus compañeros. El caso concreto y categórico es que arrancó mal y perdió dos o tres metros al comenzar la prueba. De ello se dio perfecta cuenta el colombiano González, pues tan pronto hizo contacto con el agua aceleró en gran forma y al cumplirse los primeros 50 metros del recorrido había logrado emparejar al salvadoreño Martínez quien, pese al inicial contratiempo, hacía una excepcional carrera.

‘La lucha entre Luis Eduardo González y Julio Martínez se perfiló a muerte desde el primer momento. González hacía enormes esfuerzos por sacar ventaja a su rival, pero escasamente lograba colocarse 30 ó 40 centímetros por delante. En ocasiones el salvadoreño tomaba esa misma distancia y González debía limitarse a ocupar el segundo puesto. El público enloquecido presenciaba el desarrollo de la carrera. Toda la atención de los aficionados estaba puesta en los carriles ocupados por González de Colombia y Martínez de El Salvador, sin hacer caso de los demás competidores. Las posibilidades de nuestro país para un primer puesto estaban representadas en ese muchacho de escasos 50 kilos de peso, que nadaba como un delfín y se crecía como un gigante a medida que avanzaba la carrera’.


Al llegar la prueba a los 800 metros, algo más de la mitad, el colombiano Luis Eduardo González logró ubicarse en el primer puesto, con ligera ventaja de medio metro sobre su aguerrido rival. Ese margen era más evidente en las vueltas al extremo de la piscina, de donde siempre surgía primero el crédito nacional.

A partir de ese momento la competencia se tornó emocionante. Con una brazada rítmica y segura, González siempre mantuvo una mínima ventaja frente al salvadoreño. El entusiasmo alcanzó su máximo grado cuando el locutor oficial anunció a través de los altavoces que restaban 100 metros para la conclusión de la carrera. Simultáneamente sonó el pistoletazo de los jueces y el público se dispuso a presenciar la final más reñida de todos los Juegos, en cuanto a natación se refiere.

’Los últimos 100 metros de esta prueba -según versión del corresponsal Lebratt- fueron sensacionales, electrizantes. Martínez, alentado por sus compatriotas, emparejó a González, pero no lo desbordó. La lucha entre los dos atletas tomó un cariz extraordinario. Ambos habían acelerado el tren de la prueba y se habían lanzado a definir el primer lugar con toda la fuerza de sus pulmones. Faltando 75 metros, González inició la arremetida final. Aquello fue magnífico y grandioso. Nuestro triple campeón nacional se vino en procura de la meta como si estuviera impulsado por un motor de 100 caballos. Sus movimientos se tornaron rápidos, excepcionalmente veloces. Poco a poco fue tomando una pequeña ventaja sobre su contendor y al faltarle 50 metros, ya su ventaja sobre Martínez era bastante apreciable: dos metros.’

Pero no todo estaba definido en esta lucha de titanes y así lo describe la misma nota de la época: ’El salvadoreño reaccionó en el tramo final de la prueba y en una acometida de campeón se lanzó en busca del colombiano. González alentado por su propio público -en este caso el barranquillero- se creció en el tramo final y logró neutralizar el esfuerzo de Martínez. Los últimos 25 metros fueron un espectáculo sensacional y grandioso. Luis Eduardo González conservó la ventaja, insignificante, pero al fin y al cabo la suficiente para ganar.’

Cuando González tocó el borde de la pileta, como ganador de la carrera, estalló una cerrada ovación. Esos metros finales, de asombrosa rapidez, demostraron hasta la saciedad que el colombiano tenía la fuerza, la pujanza y la juventud necesarias para hacerse al título de campeón Centroamericano y del Caribe.

González, tan pronto terminó se zambulló y dirigiéndose al juez le preguntó: ’¿Quién ganó? Seguramente aturdido, deshecho en su sistema nervioso, no captó de momento que los atronadores aplausos eran un homenaje a su tremendo esfuerzo. No obstante lo anterior, el anunció oficial del triunfo de Luis Eduardo, tomó algún tiempo.

Al cabo de cinco minutos el locutor oficial indicó: Atención… Atención… Vamos dar los ganadores de la prueba de 1.500 metros libres. Primero Luis Eduardo González de Colombia con un tiempo de 20 minutos, 41 segundos y 08 décimas. Este registro es nueva marca Centroamericana y del Caribe. Segundo Julio Martínez de El Salvador, 20 minutos, 46 segundos y 04 décimas. El bogotano Luis Child ocupó la sexta casilla.

Al terminar la prueba, González se dirigió al vestuario. Al pasar frente a un grupo de nadadores cubanos, una chica rubia, de linda cara, se volvió hacia el campeón y tocándole la barbilla le dijo: ’Chico, levanta la cara…eres un tiburón…’. Allí nació el sobrenombre deportivo que lo identificó a lo largo de su siempre exitosa carrera deportiva.

El anuncio del triunfo de González, acrecentado por el hecho de lograrse imponiendo un nuevo registro para el área, produjo una enorme impresión entre todo el público que presenció la competencia. ’Por primera vez nuestro deporte tiene un ‘recordman’ del Caribe” tituló al día siguiente, en sus páginas deportivas, el matutino El Tiempo.

El título de Luis Eduardo González fue aún más meritorio si se tiene en cuenta que la prueba de clasificación la ganó con tiempo de 21 minutos y 04 segundos y en la final impuso 20 minutos y 41 segundos, lo que significa una rebaja de 23 segundos. Algo asombroso.

La marca Centroamericana y del Caribe para esta prueba estaba en poder del cubano Alberto Raurell con tiempo de 21 minutos y 52 segundos, establecida ocho años antes, el 8 de febrero de 1938 en Panamá.

Luis Eduardo ‘Tiburón’ González nació en Cali, el 21 de octubre de 1929.


Acta de homologación

El Acta de Homologación del nuevo registro Centroamericano y del Caribe, impuesto por el nadador vallecaucano Luis Eduardo ‘Tiburón’ González, en la prueba de 1.500 metros estilo libre, hace 60 años, se redactó en los siguientes términos:

‘En la ciudad de Barranquilla a los diez días del mes de diciembre de 1946, siendo las ocho y treinta de la noche, en la Piscina Olímpica de 50 metros de largo, en la prueba de 1.500 metros estilo libre final, el nadador Luis E. González de Colombia, estableció la nueva marca del Caribe con tiempo de 20 minutos, 41 segundos, 08 décimas, siendo el récord anterior de 21 minutos, 52 segundos, establecido el 8 de febrero de 1938 en Panamá, por el nadador Alberto Raurell de Cuba. En prueba de lo cual firmamos la presente acta de récord, en seis copias, el árbitro y los jueces a cuyo cargo se encontraba el control de la prueba.

Juez de partida, Johnson, de los Estados Unidos; juez de llegada, Gilbert, del Ecuador; juez de tiempo, Ezequiel Gómez Sánchez, del Perú; segundo juez de tiempo, Liebich, de Alemania; tercer juez de tiempo, Manuel Zubiate, del Perú y árbitro de natación, Evaristo Gómez Sánchez, del Perú.
Tobías Carvajal Crespo, 21 de julio de 2006

Comentarios

Sonia Gonzalez / F/lauderdale (usa)

31-01-2012 07:21:00 pm

Que gran orgullo y es mi tio
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