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Fútbol|Efemérides|En 1989 Atlético Nacional campeón de América en Bogotá
Dos décadas atrás

En 1989 Atlético Nacional campeón de América en Bogotá

El equipo ‘Verdolaga’ alcanzó para Colombia el primer título de la Copa Libertadores frente a Olimpia.
“La victoria tiene más valor por las cualidades del rival. Realmente jugó bien Atlético Nacional de Medellín, con una estructura sólida, bien planificada y con hombres que se movían de memoria sobre el campo de juego”, fue la reseña del diario uruguayo Noticias, luego del primer partido de la final de la Copa Libertadores de América, la noche del miércoles 24 de mayo en el estadio Defensores del Chaco de la capital paraguaya, compromiso que finalizó con el triunfo de Olympia por marcador de 2 goles a 0.

No pudo ser más elocuente el reconocimiento del periódico guaraní para con un equipo como Atlético Nacional, que desde su primera intervención en este certamen, en 1972, cuando hizo pareja con Independiente Santa Fé, buscó para Colombia un galardón de la magnitud de la Copa Libertadores.

La noche del miércoles 31 de mayo el Atlético Nacional afrontó en el estadio El Campín de Bogotá la gran final, versión 1989. Un partido definitivo que por primera vez tuvo como escenario un campo colombiano, pues en las cuatro anteriores instancias, cuando se tuvo opción de llegar al título -Deportivo Cali en una oportunidad y América en tres- el partido cumbre siempre se jugó en el exterior. Y Bogotá fue la sede por circunstancia accidental, pues al no tener el estadio Atanasio Girardot la capacidad exigida por la Confederación Suramericana -50.000 personas- debió jugarse en el coliseo bogotano, que sí cumplía con este requisito.

Como bien lo reconoció la prensa guaraní y el propio técnico del Olympia, el uruguayo Luis Cubillas, la ventaja inicial de dos goles de su equipo no era suficiente para lograr el máximo trofeo, habida cuenta de la gran categoría del equipo antioqueño.

Olympia llegó al estadio de la calle 57 de la capital del país, decidido a ratificar el título de campeón surcontinental logrado en 1979.

Por su parte el técnico Francisco Maturana manifestó poco antes del juego: “Nacional está listo para dar la primera satisfacción al balompié colombiano en una Copa Libertadores, porque el equipo ha demostrado que saber hacer goles y tiene capacidad para defenderse. En el principio del certamen afrontamos algunas dificultades, especialmente en la línea delantera, pero con el transcurso de los días fuimos logrando un nivel óptimo, que precisamente hoy nos tiene muy cerca de ganar la Copa.”

A las cinco de la tarde el estadio El Campín ya tenía algo más de 50.000 personas, dispuestas a ser testigos de un hecho sin precedentes en la capital del país: la final de la Copa Libertadores de América. Esa noche el escenario no lució los colores tradicionales de los equipos del altiplano, el azul o el rojo. El fondo de la gran fiesta fue el verde.

Los primeros 45 minutos del crucial partido terminaron con igualdad a cero goles, resultado que automáticamente calificaba como ganador al equipo paraguayo. Pese a los reiterados ataques del Atlético Nacional, el excepcional desempeño del portero uruguayo nacionalizado paraguayo, Ever Almeyda, sumado al buen comportamiento de la extrema defensa del Olympia, terminaron por controlar todos los momentos de apremio.

Para la fase complementaria el equipo de Maturana salió dispuesto a cumplir una auténtica hazaña: descontar en tres cuartos de hora dos goles en contra. Para fortuna del fútbol eminentemente criollo los hechos se dieron. A los 42 segundos de juego, un centro del puntero Alveiro Usuriaga que pretendía el remate final de Tréllez, pegó en el zaguero guaraní Fidel Nino y se fue al fondo del marco de la visita. A partir de aquel momento, casi los 45 minutos completos, sirvieron para buscar en primera instancia el empate y luego la victoria que equivalía al título.

Podría decirse que el total dominio del Atlético Nacional cobró frutos en un plazo que no llegó a ser excesivamente largo, pues en el minuto 26 una jugada que inició Andrés Escobar, continuó Leonel Alvarez y concretó Alexis García, terminó con un centro largo del talentoso jugador nacional, que superó al zaguero Miño pero no al atacante valluno Alveiro Usuriaga, quien con certero remate de cabeza igualó las posibilidades de triunfo final en la Copa Libertadores para el equipo ‘verdolaga’.

Los restantes 27 minutos fueron de claro dominio nacionalista, con esporádicos pero siempre peligrosos contragolpes de Olympia. En esta lucha por dirimir el derecho a ganar la Copa, sin recurrir a los lanzamientos desde el punto de tiro penal, sorprendió a ambos oncenos el pitazo definitivo del árbitro argentino Juan Carlos Loustau.

La definición del título por medio de los lanzamientos frontales inyectó, al ya de por sí crucial partido, máxima expectativa. Por parte de ambos equipos se alinearon los cinco rematadores. Comenzó la ejecución el portero del Olympia, Ever Almeyda, pero su colega René Higuita detuvo el balón contra el poste derecho. Por Atlético Nacional cobraron luego con total acierto Andrés Escobar, Alveiro Usuriaga y John Jairo Tréllez. Alexis García erró el cuarto remate franco que controló el portero Almeyda sobre el lado izquierdo, luego de una ejecución suave por parte del capitán colombiano.

En ese momento -y luego de cuatro remates- volvió transitoriamente la igualdad a tres goles para cada equipo. El último tiro de la serie oficial de cinco revistió dramatismo. Primero ejecutó Raúl Amarilla y con violencia clavó el balón junto al vertical izquierdo. Pasó a ganar Olympia por 4-3 y dejó a Nacional en la obligación de empatar la serie o en su defecto perder el título. La responsabilidad la asumió, como portero, René Higuita, frente a otro gran arquero Ever Almeyda. Ejecutó Higuita y ubicó la pelota sobre el poste izquierdo, mientras el golero paraguayo se lanzó al vertical contrario.

A esta altura de la definición y luego de cinco tiros francos, Atlético Nacional y Olympia igualaron a cuatro goles. Ambos equipos con idénticas posibilidades de alcanzar el máximo trofeo suramericano.

Comenzó entonces una ronda adicional de nuevos lanzamientos desde el punto penal, donde el primer equipo que fallara su remate perdía el título. Inició Olympia y principió entonces la noche más memorable, con ribetes de inmortalidad, para el portero criollo René Higuita.

El primer tiro franco de Gabriel González lo atajó el arquero paisa. Nacional desperdició su remate cuando el pelotazo de Felipe Pérez se estrelló en el horizontal. Gustavo Guash pasó a rematar por el equipo visitante, pero una vez más Higuita, esta vez sobre el costado izquierdo, contuvo el balón. Nacional optó de nuevo pero Gildardo Gómez envió la pelota por fuera del campo. Fermín Balbuena de Olympia ensayó por tercera ocasión en la nueva serie con tiro potente por el centro del marco, pero nuevamente Higuita, ligeramente inclinado al costado izquierdo, atajó. El zaguero ‘verdolaga’ Luis Carlos Perea tampoco pudo derrotar al paraguayo Ever Almeyda: su remate a media altura, poste derecho, lo desvió el guaraní, en el único disparo que realmente atajó, al estar dirigido correctamente a la portería.

Al concluir los tres lanzamientos por cada equipo, ya no existía sistema nervioso capaz de soportar más tensión. El cuarto remate de Olympía lo ejecutó Vidal Sanabria y envió el balón por fuera, cerca al vertical derecho del pórtico de Higuita. A esa altura el juego y luego de ejecutarse siete remates francos adicionales, el marcador se conservaba 4-4.

El cuarto tiro franco en beneficio del Atlético Nacional lo ejecutó Leonel Alvarez, quien engañó por completo al portero Ever Almeyda, quien se lanzó al costado izquierdo, mientras el balón fue al poste derecho. En ese instante explotó de júbilo todo el estadio El Campín y Colombia, de frontera a frontera. Por fin, en una de las finales más dramáticas de la historia, Atlético Nacional se titulaba campeón de la Copa Libertadores de América, el triunfo de equipo profesional más importante en 41 años de existencia del balompié como disciplina oficial en nuestro país.

Para este partido, que a la postre tuvo como máximo héroe al portero René Higuita, el cuadro de Francisco Maturana -el ahora técnico chocoano fue jugador activo del equipo paisa cuando éste actuó por segunda ocasión en la Copa Libertadores de 1974- presentó la siguiente nómina: René Higuita; John Jairo Carmona, Luis Carlos Perea, Andrés Escobar S. y Gildardo Gómez; Leonel Alvarez, Alexis García -capitán- Luis A. ‘Bendito’ Fajardo (Níver Arboleda) y Jaime Arango (Felipe Pérez); Alveiro Usuriaga y John Jairo Tréllez.

El compromiso tuvo la dirección arbitral del argentino Juan Carlos Loustau, asesorado en las líneas por Francisco Lamolina y Jorge Romero.

Al final de los 14 partidos, hasta ganar el máximo título suramericano, Atlético Nacional contabilizó un total de 2l goles, 7 de los cuales concretó Alveiro Usuriaga.

Seis años más tarde, el miércoles 30 de agosto de 1995, Atlético Nacional disputó una nueva final de la Copa Libertadores de América, pero perdió frente al equipo Gremio de Porto Alegre -Brasil- por marcadores de 1-3 y 1-1, respectivamente.

Leonel Alvarez Zuleta autor del gol de la victoria, nació en Remedios (Antioquia) el 29 de julio de 1965 y José René Higuita Zapata, héroe de la jornada en el arco del Nacional, nació en Medellín (Antioquia) el 28 de octubre de 1966.

Tobías Carvajal Crespo -Mayo 31-2009

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