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Fútbol|Efemérides|A 47 años del sensacional 4 por 4 con Rusia en Chile en Arica
Una fecha inolvidable

A 47 años del sensacional 4 por 4 con Rusia en Chile en Arica

Marcos Coll mantiene vigente su marca de único gol ‘olímpico’ en un Mundial.
Colombia clasificó al Campeonato Mundial de Chile con una victoria y un empate frente al equipo del Perú, pero faltando escasos siete meses para la inauguración del torneo, el diario peruano Ultima Hora tituló: ‘Sigue en pie posibilidad de que Perú vaya al mundial.’

En efecto, a finales de 1961 se protocolizó -y ello dio origen a las especulaciones- un abierto enfrentamiento -uno de tantos- entre la Asociación Colombiana de Fútbol (ADEFUTBOL) -entidad a través de la cual se hallaba reconocido el fútbol colombiano ante la FIFA- y la Dimayor. A tal extremo llegó la enemistad en esa ocasión, que la ADEFUTBOL logró que la FIFA terciara directamente en el caso. La máxima rectora del balompié mundial notificó el día 15 de noviembre del citado año a todos sus afiliados, la imposibilidad de mantener relaciones con la Dimayor.

El pleito interno entre nuestros altos jerarcas del balompié fue más lejos todavía. Mientras la ADEFUTBOL ratificó como técnico nacional a Adolfo Pedernera, la Dimayor, con ascendencia directa sobre los jugadores profesionales, hizo igual designación en la persona de Rodolfo Kralj, entrenador de Santa Fé.

Después de muchos diálogos entre Carlos Nery López y Eduardo de Castro, dirigentes de la ADEFUTBOL -entidad que tenía la afiliación pero no los jugadores- y Aníbal Aguirre Arias, Alfonso Ardila del Valle y Daniel Correa Rubio, altos dignatarios de la Dimayor -organismo con jugadores pero sin reconocimiento internacional- se llegó a un ‘feliz acuerdo’. Este se consiguió en el Brasil con motivo del Congreso de la Federación Suramericana de Fútbol y se denominó Pacto de Río.

En él, ambas entidades determinaron cerrar filas en torno al fútbol colombiano para salvar su presencia en el mundial de Chile 1962. Como consecuencia de todo el tiempo perdido en polémicas estériles, la preparación del equipo apenas comenzó hacia el mes de febrero de 1962, a escasos 90 días del primer partido.

Un mes antes, el jueves 18 de enero, en el 15o. piso del Hotel Carrera de Santiago de Chile, los señores Ernest Thomen de Suiza, Mordy Maduro de Curazao y Helmuth Kaesen como secretario de la FIFA, entidad en aquel entonces presidida por Sir Stanley Rous, realizaron el sorteo de los 16 equipos clasificados a octavos de final. A Colombia le correspondió el grupo número uno con sede en Arica. Tendría como rivales a Uruguay, Unión Soviética y Yugoeslavia, en su orden.

La tarde del 30 de mayo de 1962 es memorable. Ese día Colombia jugó su primer partido en un mundial de fútbol frente al equipo de Uruguay. Después de ir en ventaja 1-0, por anotación de Francisco ‘Cobo’ Zuluaga en acción de tiro penal, al final perdió 1-2. El resultado tan estrecho no fue muy bien recibido por la crónica deportiva de Montevideo.

Pero el partido de la leyenda lo protagonizó Colombia cuatro días más tarde en el estadio Carlos Dittborn de Arica. Esta ciudad chilena perteneció antaño al Perú, pero a raíz de la denominada Guerra del Pacífico que duró cuatro años, pasó a ser territorio austral, luego de firmarse el 20 de octubre de 1883 el Tratado de Ancón, ratificado el 18 de mayo de 1929 por los gobiernos de Perú y Chile.

El domingo 3 de junio de 1962, Colombia y la Unión Soviética celebraron un partido histórico, que permaneció como emblema del balompié criollo por lapso de 28 largos años, pues luego vino el 1-1 con Alemania. Se empató con el cuadro ruso a cuatro goles, luego de perder parcialmente por 0-3 y 1-4. Como ‘increíble hazaña mundial de nuestro país’ calificó el hecho la prensa deportiva de los diversos continentes.

A los nueve minutos del tiempo inicial, la Unión Soviética se puso en ventaja por intermedio de Ivanov, quien aprovechó un buen pase del delantero centro Ponedelnik. Dos minutos más tarde Chislenko hizo el segundo gol a pase de Voronín. A los 13 minutos Ponedelnik entró al área colombiana, eludió varios rivales y con tiro cruzado y bajo derrotó por tercera ocasión al ‘Caimán’ Sánchez.

Tres por cero, un marcador fatal para el primer cuarto de hora, presagio de una goleada mayúscula. Muchos radios se apagaron en los hogares colombianos para evitar ‘mayores sufrimientos’. En ese tiempo los partidos no se transmitían por televisión.

Colombia al promediar el minuto 20 tuvo una ligera reacción. Marcó más a los jugadores de la parte ofensiva soviética, quienes se vieron precisados a rematar al arco de Sánchez desde todos los ángulos y a muy larga distancia. En el minuto 22 una buena jugada entre Marino Klinger y Antonio Rada concluyó con un pase perfecto a Germán ‘Cuca’ Aceros, quien remató de primera intención y venció al excepcional portero Lev Ivanovitch Yashin, mundialmente conocido como ‘La Araña Negra’, el mejor del mundo por aquellos años.

En las postrimerías del primer tiempo, Colombia atacó hasta con ocho jugadores y el equipo soviético experimentó notable desconcierto.

En la parte final los contratiempos continuaron. En el minuto 12 una vez más Ponedelnik, con pase de Chislenko, obtuvo el cuarto gol. Las esperanzas nacionales parecieron naufragar.

A los 20 minutos llegó un gol inolvidable para su autor y para Colombia. Desde el sector izquierdo del campo, Marcos Coll ejecutó un tiro de esquina que luego de ‘picar’ cerca del arco, se introdujo en la portería soviética. ‘Gol Olímpico’, el primero en la historia de todos los mundiales. Fue algo insólito frente a un arquero de la categoría de Yashin, quien reaccionó con manifiesto enojo frente al zaguero Cokheli.

A propósito del legendario portero soviético -y valga un paréntesis- éste murió en Moscú el 21 de marzo de 1990, a la edad de 60 años, víctima de un cáncer estomacal. Sus últimos seis años los vivió en condición de minusválido, pues en septiembre de 1984 debió amputársele la pierna derecha. El recuerdo de Arica siempre lo mortificó en grado sumo. En agosto de 1979 declaró al periodista John Moyniham de la revista Soccer sobre ese juego: “Fue mi peor partido internacional. Ibamos ganando 4-l. De repente ellos empezaron a anotar como si hubiera sido un partido de basquetbol y empataron 4-4. En un corto hechizo me encontré dominado por la tensión que me afectó y no pude reaccionar debidamente. Estuve bastante transtornado…”

Un poco más tarde, en el minuto 27, Antonio Rada al recibir habilitación de ‘Zipa’ González, quien hilvanó muy bien una jugada con Klinger, convirtió el tercer gol colombiano. El marcador 3-4 pareció ser un sueño. Los pocos aficionados presentes en el estadio -unos 8.000- todo Chile y Colombia siguieron entonces los minutos restantes con especial nerviosismo.

Sobre la media hora de juego, un tiro de esquina en contra de Colombia lo rechazó Rolando Serrano y la pelota llegó a los pies de Antonio Rada, quien al entrar al área grande habilitó a Marino Klinger. El jugador porteño eludió una vez más a Yashin y envió el balón al fondo de la red. Fue entonces cuando la inconfundible voz de Jaime Tobón de la Roche, con pasmosa tranquilidad exclamó: “Se empató el partido, Colombia 4, Rusia 4.”

Después de lograr la paridad -y restando 15 minutos de juego- Colombia redobló esfuerzos en procura de la victoria. Los soviéticos completamente desconcertados sólo pudieron establecer una defensa cerrada para evitar lo que hubiese sido una increíble derrota.

Al sonar el pitazo final, el público saludó con pañuelos al aire a los colombianos, quienes presa de la euforia se confundieron en un gran abrazo en el centro del campo. Simpatizantes de Colombia, bandera en mano, invadieron la cancha y sacaron en hombros a Jaime ‘Charol’ González, gran figura en la zona defensiva.

Para este partido, que hace parte de la leyenda del deporte nacional, los pupilos de Adolfo Pedernera, con camiseta azul y pantaloneta azul marino, medias blancas, formaron así: Efraín ‘Caimán’ Sánchez; Aníbal Alzate y Jaime ‘Charol’ González; Héctor ‘Canocho’ Echeverry, Oscar López y Rolando Serrano; Germán ‘Cuca’ Aceros, Marcos Coll, Marino Klinger, Antonio Rada y Héctor ‘Zipa’ González. Por su parte Unión Soviética con camiseta roja, pantaloneta blanca y medias rojas, alineó así: Yashin; Cokheli y Ostrovoski; Voronín, Netto y Maslenkin; Chislenko, Ivanov, Ponedelnik, Kanevski y Meskhi. El arbitraje estuvo a cargo del brasileño Joao Etzel Filho, quien dio comienzo al partido hacia las 2 de la tarde y 58 minutos -hora chilena- cuando reinaba una temperatura media de 18 grados.

El director técnico del equipo soviético Dimitri Katchalin, visiblemente acongojado por el resultado manifestó: “Jugamos mal. La reacción de los colombianos fue tremenda y nuestros adversarios merecen todos los elogios.”

Frente a la noticia del empate de Colombia, las informaciones nacionales e internacionales quedaron relegadas a un segundo plano en todos los diarios de Santiago de Chile.

Hasta el prestigioso diario deportivo francés L´ Equipe comentó el hecho como “la sorpresa futbolística de todos los tiempos”.

El periodista Walterio Gómez escribió así para la reconocida revista argentina El Gráfico: “Ante el asombro general y la alborozada alegría de aquellos que gustan alentar al más débil, el dinámico conjunto colombiano logró cumplir en la 4a. fecha, una de esas hazañas que hacen historia en el fútbol mundial. Es un hecho casi inverosímil, registrado en una cancha de fútbol. En los últimos cuatro o cinco años, ningún equipo había logrado hacerle 4 goles al formidable Yashin. El equipo de Colombia pudo anotarle 3 en sólo 22 minutos. Y lo más importante, cuando ya flaquean los ímpetus”.

The New York Times, habitualmente parco en los titulares de gran tamaño, dedicó sus ocho columnas para destacar el triunfo criollo así: ‘Colombia Ties Favored Soviet Team, 4-4, With Rally in World Cup Soccer’.

En Colombia la jubilosa celebración fue total. Tanto en Bogotá como en otras ciudades y pueblos del país se organizaron desfiles espontáneos por parte de millares de aficionados. En el hipódromo de Techo y los diversos estadios del país -en ese tiempo no se aplazaba la jornada doméstica de fútbol para seguir el mundial- se vivieron manifestaciones de delirio colectivo. Las salas de cine suspendieron la presentación de sus cintas para informar sobre el resultado del partido. En residencias particulares y edificios se izó la bandera nacional.

Tobías Carvajal Crespo -Junio 3 de 2009


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