Los Juegos Olímpicos del año 1924 se cumplieron en París. En la final del torneo de fútbol, Uruguay derrotó a Suiza por 3 goles contra 0.
A raíz de aquella gran victoria, el equipo ‘Charrúa’ retornó a América del Sur con justificada fama. Al poco tiempo se pactó un partido amistoso entre los laureados campeones Olímpicos y Argentina, para establecer la supremacía del fútbol suramericano. El 2 de octubre de 1924 se cumplió el juego en la cancha del Sportivo Barracas en Buenos Aires.
Un remate del argentino Tarascone lo envió el portero uruguayo Mazzali a la raya final. Ejecutó el cobro de tiro de esquina el jugador de Huracán, Cesáreo Onzari y anidó el balón en el arco uruguayo, sin ser tocado por ningún otro jugador. (Onzari murió el 8 de enero de 1964 a la edad de 60 años).
El gol, pese a las protestas de Uruguay por supuesta arremetida final del delantero gaucho Seoane fue aceptado como válido, pues hacía poco tiempo que esta forma de anotar había sido legitimada. Recibió el nombre de ‘Gol Olímpico’ por el hecho de haberse anotado en la portería de Uruguay, campeón Olímpico a comienzos de ese mismo año de 1924.
El hecho de proyectar un balón desde el punto de tiro de esquina y lograr que éste se introduzca en el arco adversario sin ser tocado por ningún jugador -compañero o adversario- no fue aceptado en un comienzo por la International Board, entidad que mundialmente maneja las leyes del fútbol.
El colombiano Marcos Coll inscribió su nombre en la historia de los Campeonatos Mundiales de Fútbol, al anotar el primer ‘Gol Olímpico’ en un evento de tal magnitud, frente al equipo de Rusia. Coll, quien nació en Barranquilla el 23 de agosto de 1935, se inició como jugador aficionado en el equipo Sporting y posteriormente, en 1952 y con la misma divisa pasó a la rama profesional. Actuó en un comienzo en el puesto de interior izquierdo y al momento de ser convocado por primera vez a un mundial de fútbol -eliminatorias de 1957- era jugador del equipo Deportes Tolima.
En el estadio Pascual Guerrero de Cali, la noche del 20 de marzo de 1979 en partido válido de la Copa Libertadores de América, el Deportivo Cali anotó tres goles en el arco del equipo argentino Quilmes, dos de ellos ‘Olímpicos’, algo realmente insólito en un mismo juego. Los anotaciones fueron logradas por Angel María Torres y Ernesto Juan ‘El Cococho’ Alvarez.