El viernes 5 de junio de 1959 -en aquella época día festivo- es una fecha histórica en la vida personal y deportiva del sensacional ‘Trigrillo de Pereira’, Rubén Darío Gómez Bedoya.
En la pista atlética del estadio ‘El Campín’ de Bogotá, abarrotado de público en todas sus tribunas (pues la Vuelta a Colombia de hace 50 años despertaba el más asombroso entusiasmo del cual se pueda tener noticia) se consagró por primera vez campeón del giro criollo, IX versión, por delante de adversarios de la categoría de Hernán Medina Calderón, el sub-campeón del evento y Honorio Rúa quien logró la tercera casilla.
El campeón de la anterior edición de la Vuelta (1958) el marinillo Ramón Hoyos Vallejo se ubicó en la cuarta casilla.
El rutero de ‘La Perla del Otún’ se hizo a la camiseta tricolor de líder a partir de la 9ª. etapa, cumplida entre Manizales y Riosucio (118 kilómetros) luego de ganar el día anterior la fracción de culminó en la pista de carbonilla del estadio ‘Fernando Londoño y Londoño de la capital caldense.
La categoría de justo vencedor de la Vuelta la evidenció Rubén Darío Gómez en la 12ª. etapa, corrida entre Medellín y Sonsón, con trazado de 99 kilómetros. Luego de una jornada infernal, por el mal estado de la vía en muchos tramos, Gómez Bedoya apareció en la plaza principal a las 12:35 minutos de la tarde, para consagrarse vencedor de la fracción. Cubierto de lodo de cabeza a pies, empleó un tiempo de 4h-35-17s. El segundo hombre en la meta fue el ‘Príncipe Estudiante’, Hernán Medina Calderón, con retardo de 10 minutos y 27 segundos. Una ventaja asombrosa para sentenciar la prueba.
La etapa fue tan dura, que un hombre de la condición de Hernán Herrón Arenas, llegó en la casilla 30, con retardo superior a las dos horas.
En la raya de meta, Rubén Darío recibió la efusiva felicitación del ex ciclista y gloria del pedalismo paisa, Conrado ‘Tito’ Gallo, quien en la III versión de la Vuelta a Colombia sufrió un accidente de tal magnitud, que dejó para siempre la práctica del ciclismo profesional.
Al día siguiente la etapa fue entre Sonsón y el puerto de La Dorada, por un auténtico camino de herradura a lo largo de los 164 kilómetros. Rubén Darío experimentó cerca de 20 pinchazos, dejando prácticamente inutilizadas las cuatro bicicletas previstas para aquella penosa jornada. En La Dorada apareció como vencedor Hernán Medina, logrando descontar un poco más de seis (6) minutos a Gómez, quien llegó en la segunda casilla. Fue tan dura la travesía, que Paulino Silva, corredor sobreviviente entre los mexicanos, llegó a la meta -puesto 28- con diferencia de 3 horas y algo más de ocho (8) minutos. Algo inconcebible en los tiempos modernos.
La etapa de cierre, entre Honda y Bogotá reportó triunfo grande para el pedalista vallecaucano Carlos Montoya, la popular ‘Bruja’. Después de nueve minutos aparecieron los ases de la Vuelta, escoltando al campeón.
De las quince -15- etapas programadas, el campeón pereirano se impuso en tres. En los pasos de montaña alcanzó la cuarta casilla.
Rubén Darío Gómez, por aquel entonces un muchacho de escasos 19 años recién cumplidos, pues en efecto nació en Santa Rosa de Cabal el día 3 de marzo de 1940, se consagró por primera vez vencedor de la Vuelta, con tiempo total de 53h-23m-23s, tiempo que le permitió tener una ventaja de 7 minutos y 40 segundos frente a Hernán Medina, su adversario más fuerte.
Gómez, quien 48 horas después fue objeto de un recibimiento apoteósico en las calles de Pereira, hizo parte del equipo de ‘La Perla del Otún’, al lado de Justo ‘Pintado’ Londoño (ya fallecido), Ariel Betancourt y Pablo Hernández.
A 50 años del primer título de Rubén Darío (el segundo fue en 1961) esta remembranza en homenaje a un hombre que enseñó a amar el ciclismo en los tiempo heroicos. De su reconocida solvencia como ciclista, dieron posteriormente testimonio eventos como los Juegos Olímpicos de Roma en 1960, la Vuelta a México y la Vuelta a Guatemala.
Un auténtico caballero del pedal. Felicitaciones ‘Tigrillo’ en esta memorable fecha.
Tobías Carvajal Crespo – Junio 5 de 2009