Cuando el automovilismo de alta competencia internacional comenzó a cobrar interés en Colombia a raíz de los triunfos de Diego Guzmán en el campeonato de la Barber Saad en los Estados Unidos y de Juan Pablo Montoya en la Fórmula Cart-Fedex y las 500 Millas de Indianápolis, antes de incursionar en la Fórmula-1, fue preciso remontarse en la historia para hablar de los pioneros de las pruebas de velocidad en nuestro medio.
Por ello fue preciso evocar aquel domingo 25 de noviembre de 1979, cuando en las 500 Millas de Daytona, última carrera válida del calendario Imsa de ese año, se impuso el corredor colombiano Mauricio de Narváez. Con ese triunfo confirmó su tercer puesto en la clasificación general de la categoría GTO.
En esa misma prueba, histórica para el automovilismo criollo tomaron parte hombres tan avezados en la conducción como Ricardo ‘Cuchilla’ Londoño, Diego Montoya y Honorato Espinosa.
En las últimas horas el deporte colombiano fue dolorosamente sorprendido con la noticia del asesinato, el pasado sábado 18 de julio, de Ricardo ‘Cuchilla’ Londoño, hombre de 59 años de edad, en un balneario de San Bernardo del Viento, en el departamento de Córdoba.
Paz sobre la tumba del gran ‘Cuchilla’ gloria del automovilismo criollo, tres décadas atrás.