En el año de 1962, Don Emilio Azcárraga Milmo, decide la construcción del Estadio Azteca.
En el momento en que el Sr. Azcárraga Milmo decidió participar directamente en el futbol, lo hizo con una visión plena de hacer algo grande, algo que debía sacudir al futbol mexicano, que estaba en la antesala del profesionalismo. El primer paso fue adquirir la franquicia del Club América, así fue como Televisa entró al futbol en 1959 y fue por la puerta grande, esto dio pie al nacimiento de un proyecto que era el sueño dorado de los aficionados, contar con un estadio de futbol a la altura de los mejores en el mundo, un escenario que le hacía falta a este deporte en México para proyectarse a nivel internacional.
El Coloso de Santa Ursula, como también le llaman a este monumental estadio, fue nombrado "AZTECA" mediante un concurso, en el que se invitó a los aficionados de toda la república a darle un nombre. El que tuviera mayor número de peticiones sería el elegido y quién lo sugirió primero, conforme al orden en que se recibieran las cartas por correo, obtuvo el premio consistente en dos asientos de plateas durante 99 años, resultó afortunado el señor Antonio Vázquez Torres, de León Guanajuato.
Junto con el Estadio Azteca, surgieron otros estadios en la República Mexicana, que fue la plataforma de lanzamiento en busca de la Sede de la Copa del Mundo, el sueño comenzó a convertirse en realidad, cuando el proyecto del Arq. Pedro Ramírez Vázquez, triunfó en el concurso convocado por Futbol del Distrito Federal, que presidía el Sr. Emilio Azcarrága Milmo.
Fue así como en 1962, se colocó la primer piedra con la presencia del Presidente de México, Licenciado Adolfo López Mateos y el Presidente de la FIFA (Federación Internacional de Futbol Asociado), Sir Stanley Rous, para poner en marcha la construcción del mejor estadio del mundo, que impacto a todos los que conocieron el magno proyecto.
Durante el Congreso de la FIFA, celebrado en Tokio, previo a la celebración de los Juegos Olímpicos, México fue designado como Sede del Mundial de 1970. Se había logrado el tercer paso rumbo a la internacionalización del futbol mexicano; primero fue comprar la franquicia del América, después la construcción del Estadio Azteca y en 1968 la obtención de la Sede del Mundial.