La historia del romance entre Ayrton y los autos se remonta a su infancia, cuando su padre - un rico hombre de negocios y terrateniente - le construía un coche a pedales en el taller de su casa. Entonces, los problemas de motricidad en sus manos parecían desaparecer al paso que comenzaba a incursionar en el mundo del automovilismo.
Motivado por su padre, hacia 1973 ya formaba parte de una competencia válida por el campeonato brasileño de karts, y no tardaría mucho en demostrar sus dotes al volante: el 1º de julio de ese año obtenía su primera victoria, en el circuito de Interlagos.
Siendo campeón sudamericano y subcampeón mundial de karts en 1980, Senna dejaba su querido Brasil para pisar suelo europeo, donde las Fórmulas del Viejo Continente le tenían reservado un espacio.
El circuito de Rio Jacarepaguá, en su Brasil natal, fue el escenario de la primera carrera de Ayrton en la F1.
Ayrton, en su segundo GP para el team inglés, obtendría su primera victoria en la F1, en el lluvioso Estoril (Portugal), aventajando por más de un minuto a su escolta Michele Alboreto. El brasileño volvería a ganar fechas después en Bélgica, cerrando el año con dos triunfos y 7 pole positions.
Al año siguiente, los entendidos del automovilismo mundial ya lo incluían entre los cuatro mejores pilotos de la época.
El mejor piloto con el mejor auto no puede tener otro resultado que no sea el campeonato", se decía. Sin embargo, el año comenzaba para Ayrton con dos poles y dos abandonos en Brasil y Pacífico, mientras que su oponente Michael Schumacher con un Benetton se imponía en sendas competencias. El próximo episodio - el final - sería en San Marino.
Las cosas se iniciaban complicadas con un grave accidente en los ensayos del viernes de Rubens Barrichello, y continuaban trágicamente con el fatal desenlace de Roland Ratzenberger el día sábado. El brasileño, visiblemente preocupado, presintía algo malo pero sin embargo se presentó para la competencia.
Partió desde la pole, y fue en la séptima vuelta cuando en la curva de Tamburello dejó este mundo.
Muchas cosas se dijeron desde aquel 1° de mayo. Brasil lloraba a su ídolo. Hasta Alain Prost no ocultaba su tristeza.
Ayrton Senna acumulaba en su trayectoria en F1 41 victorias, 65 pole positions (récord) y 19 vueltas rápidas. Pero las meras estadísticas no crean al ídolo. La relación entre éste y su público iba más allá de cualquier actuación en un Gran Premio.
El brasileño reunía dentro de la pista un talento sin límites como por fuera lo caracterizaba su sensibilidad y su don de gentes.
Una encuesta realizada en Brasil en el 2000 reveló que es considerado el má¡ximo héroe del país. Una prueba más de que Ayrton es todo un héroe moderno.
Maximiliano Catania/FUNO, 21 de octubre de 2009