Apasionado de la velocidad comenzó su carrera con 18 años (quizá algo tarde comparado con sus coetáneos y homólogos) en la categoría de karting. En 1973 logró el campeonato francés y el europeo en la categoría junior, que combinó con la senior (subcampeón de Europa y 14º del mundo). Al año siguiente consiguió el campeonato europeo, título que no pudo defender debido a un accidente que le obligó a renunciar a la temporada de 1975.
A tenor de su merecido éxito el joven Prost promocionó a categorías superiores; como él mismo recuerda no notó el cambio del karting a los monoplazas y, en su primer año arrasó primero en el campeonato francés de Fórmula Renault y, al año siguiente, en el Europeo. Lo mismo pasó con la F3: el primer año ganó en Francia, en el segundo, en Europa. Con esta asombrosa e indiscutible progresión sólo era cuestión de tiempo que acabase pasando a la F1. El salto llegó al ser invitado por la potente escudería McLaren para formar parte de su equipo.
Debutó en F1 el 13 de enero de 1980 consiguiendo el sexto puesto en el Gran Premio de Argentina, además en esta carrera también sumó un punto con lo que las innegables cualidades y talento del francés comenzaban a no pasar inadvertidas.
Ya en 1984 decidió retornar al equipo que le vio nacer en la fórmula Uno, y de nuevo volvió a correr en la pista portando el nombre de la marca McLaren. Con esta escudería se alzó de nuevo con otros dos grandes títulos, ya que en 1986 y 1989 se consagraba como campeón del mundo. Pero en McLaren también se encontraba su gran enemigo, Ayrton Senna y ya hastiado de las continuas peleas que ambos mantenían frecuentemente decidió cambiar de escudería.
Así en 1990 se trasladó a filas de Ferrari. La suerte de Alain Prost en este equipo no fue buena ya que ese año no consiguió batir a su eterno rival y acabo cediendo el campeonato ante el brasileño. Estas derrotas hicieron que el francés se replantease su carrera profesional y decidió abandonar las pistas al no encontrarse en su mejor momento físico.
A pesar de esta buena racha, Alain Prost decidió que su carrera como piloto había llegado a su fin y que su trayectoria profesional le había reportado grandes éxitos por los cuales jamás sería olvidado. Así en 1993, el francés diría adiós a los circuitos de Fórmula1.
Ya “retirado”, de 1997 a 2001, Prost dirigió su propio equipo de F1, el Prost Grand Prix, que sucedió en la parrilla al equipo Ligier, comprado por "El Profesor". Sin embargo, la aventura fue un fracaso ya que el tetracampeón del mundo no pudo aplicar su experiencia como piloto a la gestión de una escudería. El equipo acabó quebrando a inicios de 2002.