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Derek Jeter: Otro inmortal de Los Yanquis antes de tiempo

Un paso hacia la gloria, para convertirse, antes de tiempo, en otro inmortal de los Yanquis
Antonio Andraus Burgos.

Antonio Andraus Burgos.

Fue un batazo pegado sobre la línea de cal del bosque derecho que el inicialista de los Orioles de Baltimore, Luke Scott, intentó inútilmente atrapar, y el lanzador derecho Chris Tillman, quien en ese momento perdía el choque 3 carreras por 1, y pensaba que el partido salirse de las manos, creyó que podía presentarse un festín de batazos, tal como ha ocurrido con los Yanquis de Nueva York en los últimos desafíos.

Ese imparable, el 2.722 del paracortos de los Mulos del Bronx, Derek Jeter, en su segundo turno al bate del juego, abriendo el tercer episodio, lo ungió como el pelotero en toda la larga y brillante historia de los Yanquis, que más incogibles conecta con el uniforme de la divisa, rompiendo el registro que por más de siete décadas tuvo en su poder el inolvidable Lou Gehrig, aquel fenómeno del bateo de la novena que, por esas cosas de la vida, de fue de este mundo cuando apenas cruzaba el umbral de los 36 años de edad.

Gerhrig, miembro excelso del Salón de la Fama, pudo haber logrado muchas marcas para los Yanquis, pero una penosa enfermedad lo llevó rápidamente a desaparecer de la nómina, cuando era uno de los ídolos más queridos de la inmensa afición de la novena, incluyendo el registro de 2.721 inatrapables en 8.001 oportunidades al bate, apareciendo en 2.164 encuentros efectuados.

Lou, cuyo terrible accionar a la zurda con el bate al hombro despedazó a cuanto lanzador se le atravesó en su camino, dejó una huella imborrable, para convertirse con Babe Ruth, Joe DiMaggio, Mickey Mantle, Whitey Ford, Yogi Berra, Reggie Jackson, y otras tantas glorias de los Yanquis, en otro miembro que nunca ha podido ser olvidado por la afición que sigue a la divisa, y cuya trayectoria puede resumirse en que fue un ‘’bombardero’’ a carta cabal, que aun medio de los días aciagos en el vivió dentro del propio terreno de juego, cuando la enfermedad lo acosaba muy de cerca, jamás dejó de ser un yanqui con todas las de la ley.

Todo el mundo recuerda nostálgicamente el día en que Lou Gehrig con lágrimas en los ojos, se despidió del estadio, sobre cuyo diamante había dejado el palmarés de los 2.721 imparables con el uniforme de los Yanquis, el único que vistió en su indiscutida carrera.

Pero ahora, Derek Jeter ha dado un paso hacia la gloria, para convertirse, antes de tiempo, en otro inmortal de los Yanquis de Nueva York, con ese batazo frente al derecho Tillman, que obligó a la suspensión del compromiso, esa noche del viernes 11 de septiembre de este 2009, por más de cuatro minutos, cuando los 46.771 aficionados que pagaron boletos en el nuevo ‘’Yankee Stadium’’, lo aplaudieron a rabiar, y todos los compañeros del equipo, salieron a felicitarlo alrededor de la primera base, en un campo de juego húmedo por una pertinaz lluvia que no permitió que el choque se iniciara a la hora indicada.

Jeter, el actual capitán de los Yanquis de Nueva York, es realmente uno de los pocos peloteros que desde el mismo inicio de su carrera como jugador, exhibió esa calidad, ese talento y esas ganas de jugar béisbol, como muy pocos, y quien seguramente colgará los spikes con el uniforme de su novena de siempre, cuando le llegue la hora del retiro.

El torpedero de los Mulos del Bronx consiguió el inatrapable 2.722 en su turno 8.593, cuando jugaba el partido número 2.120 de toda su carrera, acumulando hasta ese momento de la campaña, 10 o más temporadas con una ofensiva por encima de los 300 puntos, con seis de ellas con más de 200 indiscutibles despachados, sin incluir la del 2009, en donde seguramente superará con facilidad ese tablero de 200 o más imparables y, desde luego, por encima de los 300 puntos de promedio a la ofensiva, a menos que una lesión lo obligara a abandonar el terreno de juego en lo que resta de la temporada.

Derek Jeter tiene un historial sencillamente fabuloso, desde cuando debutó aquél 29 de mayo de 1995, al ganar el título de Novato del Año de la Liga Americana, en 1996; ha participado en 10 encuentros del Juego de las Estrellas y tiene entre sus dedos, cuatro anillos de Serie Mundial, todos con los Yanquis de Nueva York.

Con sus más de seis pies de estatura, 195 libras promedio de peso, bateador derecho y con una gran habilidad para cubrir mucho terreno en el campo corto, Jeter tiene todavía por lo menos tres o cuatro campañas más, pues a sus 35 años de edad, se le considera como un pelotero cuya consistencia física podría permitirle llegar a los 40 años ocupando su posición dentro de la alineación regular de los Yanquis.

Si bien es cierto que esa noche perdieron los Yanquis 10 carreras por 4 ante los Orioles, hecho que aparentemente deslució la inolvidable marca de Derek, la verdad es que el capitán de la novena tiene a su haber guarismos que, difícilmente, no hay duda de ello, pueda ser superada por otro pelotero que haga toda su carrera con la novena del Bronx.

Al cerrar la semana del domingo 13 de septiembre de 2009, Derek mostraba una envidiable tarjeta de 2.122 encuentros efectuados, con 8.603 turnos al bate, con 2.727 imparables conectados, para un promedio ofensivo de por vida de 317; incluyendo 438 dobletes, 38 triples y 223 cuadrangulares; con 1.065 carreras impulsadas y 1.568 anotadas; con 874 bases por bolas negociadas y 1.456 ponches recibidos.

El camino para llegar a un nicho en Cooperstown está despejado para Jeter y pueden tener la absoluta seguridad que su nombre será esculpido en el Salón de la Fama con todos los honores y con el debido reconocimiento de un hombre que juega el béisbol con el mismo entusiasmo como lo hacía a sus 15 o 16 años de edad.

Quizás, y esperamos no equivocarnos, Derek Jeter debe ganar el boleto para ingresar al grupo de los inmortales de los Yanquis y del béisbol de las Grandes Ligas, en la primera oportunidad en su nombre aparezca en la nominación de candidatos, una vez cumpla los cinco años de retiro de los diamantes, como ordena el reglamento de Cooperstown.
Antonio Andraus, 3 de noviembre de 2009

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