Hace exactamente 60 años y precisamente en la última quincena del mes de enero, las repúblicas de Ecuador, Colombia y Venezuela estuvieron estrechamente hermanadas con motivo de la competencia de automóviles bautizada como Gran Premio Mariscal Sucre, la cual partió de Quito y terminó en Caracas, luego de cubrir tan extenuante kilometraje en un total de ocho etapas.
La carrera sirvió para reunir a pilotos de la talla de Arcesio Paz, Samuel Marín (de la famosa dinastía pereirana de los ‘Marimones’, junto con su hermano Arturo),Fabio Villa Alvarez (quien por muchos años tuvo su almacén de repuestos para carros, en una vieja casona de la ‘Avenida ‘Colombia’ en la ciudad de Cali, entre el derruido Hotel Alferez Real y la iglesia de La Ermita), Jorge García, Gerardo Lugo, Juan B. Romero Franz J. Leeb, Pedro A. Torres, en cuanto hace referencia a Colombia y Atilio Cagnasso, Marcelo Barraez, Ramón López, José Herrera, Germán Hernández, Ramón López, Sabino Garbán, Oscar Vera, etc. a nombre de Venezuela. Por Ecuador tomaron la salida pilotos como Jorge Castro, Salvador Dumani, Emilio Kronfly, entre los más importantes.
La carrera adquirió especial popularidad en virtud de la participación de una dama de nacionalidad venezolana, identificada como ‘Doña Bárbara’. Se trataba de una mujer robusta, recia, poseedora de una indudable personalidad. Muchos tomaron su participación en forma jocosa, mientras otros vieron en ella una adversaria de cuidado. Dada la curiosidad, muchos aficionados ‘peleaban’ en los lugares de salida o metas de cada etapa, por posar al lado de la voluminosa estructura corporal de ‘Doña Bárbara’, siempre de gafas oscuras y larga trenza.
La carrera se compuso de ocho jornadas, distribuidas así:
Primera etapa: Quito-Pasto con 391 kilómetros.
Segunda etapa: Pasto-Cali con 440 kilómetros.
Tercera etapa: Cali-Medellín con 497 kilómetros, pasando por Caramanta, Valparaiso y Santa Bárbara.
Cuarta etapa: Medellín-Manizales con 274 kilómetros.
Quinta etapa: Manizales-Bogotá con 410 kilómetros.
Sexta etapa: Bogotá-Cúcuta con 705 kilómetros, la más extensa de todas.
Séptima etapa: Cúcuta-Valera (Venezuela) con 484 kilómetros.
Octava etapa: Valera-Caracas con 675 kilómetros.
La dura competencia, pues las carreteras eran auténticos caminos de herradura, lo cual influyó en la mediocridad de los promedios fijados en cada jornada. Así por ejemplo el tramo Cali-Medellín se recorrió a un promedio de 71,580 kilómetros la hora. Otro macabro ejemplo, la sexta etapa, la más larga, entre Bogotá y Cúcuta tardó un total de 10 horas, 33 minutos y 40 segundos, a un promedio de 66,783 kilómetros de la hora. Ese tramo lo ganó el venezolano Germán Hernández.
Pero volviendo un poco atrás, es preciso recordar, después de seis décadas, que la gran carrera comenzó con dominio total del volante pastuso Arcesio Paz, quien se dio el lujo de ganar los trayectos Quito-Pasto y Pasto-Cali, al mando de su carro número 28. La mala suerte se ensañó con él en las siguientes jornadas, haciéndole perder tiempo muy valioso.
A partir de Cali y rumbo a Medellín, el dominio del ítalo-venezolano Atilio Cagnasso se hizo evidente, pues cruzó victorioso la meta en la ‘Capital de la Montaña’, Manizales y Bogotá. Era el piloto del carro número 58.
Al final de la carrera el triunfo individual fue para citado piloto Atilio Cagnasso, nacido en Italia, pero corriendo a nombre de Venezuela. Después de triunfar en su propio país y otros escenarios europeos, viajó a Venezuela, donde se constituyó en uno de los pioneros de las pruebas automovilísticas en ese vecino país.
En cuanto a pilotos colombianos hace referencia, que participaron por primera vez en una carrera de jerarquía internacional, preciso es mencionar el desempeño de los pilotos Jorge García, carro número 19 y Fabio Villa Alvarez con el ‘bólido’ número 9.
Un grato recuerdo del inolvidable Gran Premio Mariscal Sucre.