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Letanías para los latinos

Ningún latino alcanzó el número mínimo de papeletas requeridas para cruzar el umbral de fama y gloria
Antonio Andraus Burgos.

Antonio Andraus Burgos.

Acaban de elegir un nuevo miembro del Salón de la Fama en el béisbol de las Grandes Ligas, y cuando muchos esperábamos que por lo menos otro latino hiciera parte de los inmortales nichos de Cooperstown, ninguno de ellos alcanzó, por el momento, el número mínimo de papeletas requeridas para cruzar el umbral de la fama y de la gloria.

En esta ocasión resultó con la votación necesaria aquel formidable guardabosques que lució los uniformes de los Cachorros de Chicago, Expos de Montreal, Medias Rojas de Boston y Marlins de la Florida, que durante 21 temporadas en las Grandes Ligas se ganó el cariño y el respeto dentro y fuera de los diamantes, como lo es Andre Dawson, apodado ‘‘El Halcón’‘, por la forma en que defendía los predios que custodiaba en los jardines y por la manera en que encaraba sus turnos al bate, dejando una estela de grandeza poco discutible.

Dawson compiló numeritos de calidad, con sus 438 cuadrangulares en su prolongada carrera, con promedio ofensivo de por vida de 279, con 1.591 carreras impulsadas, y 314 bases estafadas, convirtiéndose en el tercer jugador de la historia de las mayores, en sumar 400 o más cuadrangulares y 300 o más bases robadas, al lado del inmortal Willie Mays, inolvidable figura de la pelota organizada, y del controvertido Barry Bonds.

‘‘El Halcón’’ Dawson esperó pacientemente durante nueve años, antes de poder conseguir los votos necesarios para ir a Cooperstown, al lado de muchas figuras indiscutibles del béisbol, en busca del nicho de la inmortalidad.

Pero en esta ocasión hubo un cierto sabor agridulce para los peloteros latinos, pues se confiaba en que uno de los tres de sus más encumbrados exponentes, pudieran convertirse en esta ocasión, en el número diez en toda la historia del Béisbol Organizado en llegar al Salón de la Fama, cuando desde el 2.000, ningún exponente de la raza y la pelota latinoamericana ha podido llegar a la cumbre del recinto de los grandes entre los grandes.

Orlando ‘‘Peruchín’’ Cepeda, de Puerto Rico, fue el último en conquistar tan codiciada y valorada distinción, para ser el noveno en toda la historia en llegar a la cúspide en representación del béisbol latino. Y en esta oportunidad, tres valiosos jugadores, dos de Puerto Rico y uno de Venezuela, jugaron las cartas con sus nombres, para conseguir la bendición de los cronistas del Béisbol de los Estados Unidos, en busca de traspasar la raya de lo sempiterno.

Roberto Alomar, aquel extraordinario jugador de la segunda base, de Puerto Rico; Édgar Martínez, también de Puerto Rico, poco jugador del campo pero majestuoso con el uso del bate en su calidad de designado; y el primera base y soberbio bateador, Andrés ‘‘El Gato’’ Galarraga, de Venezuela, tomaron parte en la competencia por las papeletas de los cronistas, por primera vez en tan dura carrera en pos de un puesto en el Salón de la Fama.

Alomar, con todo el respaldo que tiene como jugador, alcanzó la tercera casilla, detrás de Dawson y de Bert Blyleven, quien tarde o temprano, conseguirá los votos para llegar a Cooperstown. Y si bien no fue en esta oportunidad, Roberto puede jugar a ganador en los próximos tres años, y quizás se convierta en el décimo pelotero latinoamericano en conseguir que su nombre sea incrustado en el álbum de los inmortales.

Más difícil lo será, en nuestra humilde opinión, que Édgar Martínez y ‘‘El Gato’’ Galarraga que seguirán en la competencia para esperar que los cronistas se acuerden de ellos, y las papeletas depositadas los favorezcan a la hora de la verdad.

Es que Alomar, el boricua que en una docena ocasiones fue al tradicional Juego de las Estrellas, muestra una tarjeta con numeritos que respaldan su extraordinaria actuación en el béisbol de las mayores.

Con promedio ofensivo de por vida de 300 puntos, 474 bases robadas, 2.724 inatrapables conectados y 210 ''bambinazos'' despachados en su trayectoria con los Azulejos de Toronto, Orioles de Baltimore, Indios de Cleveland, Mets de Nueva York, Medias Blancas de Chicago y Cascabeles de Arizona, le tienen que servir de algo.

Por lo menos, Alomar quedó muy cerca en esta primera oportunidad en que compite por un cupo para la inmortalidad, cuando apenas le hicieron falta 10 papeletas para traspasar la línea de los grandes.

Más lejos quedaron Édgar Martínez y ''El Gato'' Galarraga, pero en todo caso, sus nombres aparecen en la lista con posibilidades de llegar, algún día, a la conquista de los votos necesarios para hacerse ciudadanos de Cooperstown, algo nada fácil pero tampoco imposible.

En los próximos tres años, no hay duda de que las letanías le pueden servir de mucho a estos tres latinos, en el camino difícil y pedregoso que es llegar al Salón de la Fama, pero con Roberto, Édgar y ''El Gato'', no hay duda de que Latinoamérica está muy bien representada.
Antonio Andraus Burgos, 26 de enero de 2010
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