El único jugador sobreviviente de la final del I Mundial de Fútbol (Julio 30 de 1930 en Montevideo) el argentino Francisco Antonio Varalllo Yantorno está hoy, 5 de febrero de 2010, cumpliendo la venerable edad de 100 años. Nació en La Plata, provincia de Buenos Aires. Fue el tercer hijo del hogar formado por Pedro Varallo y Teresa Yantorno, quienes siempre fueron opuestos a que su hijo se dedicara por completo a la práctica del fútbol.
Hizo su estreno con el seleccionado nacional de su país el 25 de mayo de 1930, en partido que Argentina y Uruguay empataron a un gol. Precisamente Varallo anotó el gol del equipo gaucho. Dos meses más tarde integró el onceno de Argentina al primer Mundial de la historia.
Al cumplir un siglo de vida, figura como el tercer goleador histórico del famoso Boca Juniors, donde jugó 222 partidos y anotó 193 goles. Le superan Norberto Cherro con 222 anotaciones y más recientemente Martín Palermo con 214.
En la final del Mundial de hace exactamente 80 años, jugó frente al onceno ‘Charrúa’ el partido definitivo de ese certamen al lado de jugadores como Botasso, quien era el portero, Della Torre, Paternoster, J. Evaristo, Monti, Erico, Suárez, Peucelle, Stábile, Ferreyra y M. Evaristo.
De esa famosa nómina, a la postre sub-campeona del mundo, pues cayeron frente a Uruguay por 2-4, por el fútbol profesional de Colombia, en calidad de técnicos pasaron Fernando Paternoster, hombre de grata recordación en las toldas del Atlético Nacional de Medellín y Carlos Peucelle por los lados del Deportivo Cali.
Francisco Antonio Varallo estuvo activo en el fútbol hasta los 29 años, pues en 1939 sufrió lesión de meniscos en la rodilla izquierda, lo que obligó a su alejamiento de las canchas del fútbol. Hoy habría sido un contratiempo superable en pocas semanas.
El libro institucional de Boca lo recuerda así: “ ’Pancho’ Varallo, el ‘Cañoncito’, ha sido uno de los goleadores más efectivos en la historia del fútbol argentino. Con el gol entre las cejas, marcó 180 veces en 209 partidos en Boca Juniors, convirtiéndose en su máximo artillero desde la oficialización del profesionalismo, en 1931”. -Anotamos que hay inconsistencia con otros datos históricos-.
Y sigue el relato: “Pícaro, corajudo, de enorme potencia, integró el terceto más recordado, junto a Delfín Benítez Cáceres (el ‘Machetero’ pasó por el fútbol colombiano) y Cherro. Fue campeón con Boca en 1931y repitió en 1934 y 1935. En 1933 fue el goleador del campeonato con 34 tantos. A River le convirtió seis veces. Es el único sobreviviente de los 22 jugadores que disputaron la final del Mundial de 1930, cuando él sólo contaba con 20 años. Pura potencia, la estampa del ‘crack’ boquense ya ingresó, a fuerza de goles, en la categoría de la leyenda”.
Y más a partir de hoy -agregamos- cuando llega a la cumbre del siglo. Cien años de gloria.