El delantero paraguayo, Salvador Cabañas, baleado en el cráneo en la primera quincena del mes de enero del presente año, abandonó la clínica en Ciudad de México, donde recibió las primeras definitivas atenciones médicas, luego del atentado.
No obstante haber recuperado las facultades para moverse libremente y poder hablar perfectamente, tanto en idioma español como dialecto guaraní, el jugador olvida al instante las actividades que ejecuta, como comer a las diversas horas del día, en qué fecha vive, dónde está, etc.
El médico tratante, Ernesto Martínez, quien está a cargo de su evolución, lo remitió a otro centro médico para una terapia intensiva, que puede prolongarse, según inicial concepto, por unas 18 semanas. Es imposible saber cuándo tendrá plena conciencia de su actual realidad.
De momento el jugador sabe que juega fútbol, está enterado de los resultados del mismo, reconoce a sus dos hijos e igualmente a los familiares en general, como sus padres. En síntesis tiene memoria remota pero no actual.
Así las cosas -y contrario a las falsas expectativas creadas en forma apresurada hace algunas semanas- es imposible que el eficaz delantero paraguayo haga parte del equipo de su país al Mundial de Sudáfrica 2010, el cual debe comenzar en 97 días calendarios. Ya es una ganancia casi providencial, que conserve la vida y pueda valerse por sí mismo.