Muchas veces no han preguntado, propios y extraños, en razón de qué se le denomina Serie Mundial a la gran final de las Grandes Ligas, que desde hace más de un siglo se efectúa en la pelota organizada, cuando aparentemente, según la calidad del detractor de turno, apenas se juega con equipos de un mismo país.
No hay respuesta posible ni válida para quienes desean demeritar dicha cita, por quienes son orientados más por el sentimiento personal o deportivo hacia otra competencia, que por el análisis frío y serio de una práctica en donde convergen talento, inteligencia, capacidad física, en fin, mirando con desdén el accionar de esta práctica deportiva. Se controvierte simple y llanamente para encumbrar otras disciplinas, pero sin mayores fundamentos.
Digamos, como lo hemos sostenido siempre, que la Serie Mundial congrega a los mejores peloteros del mundo en dos novenas que, luego de una extenuante competencia de 162 partidos del calendario regular, desarrollados en apenas 180 días de juego, superan a otros tres finalistas por cada liga, para llegar solamente dos clubes a la disputa de la corona de este deporte, en donde con la conquista de un trofeo o la gloria de un campeonato, concita el interés de cientos de miles de aficionados, no sólo de los Estados Unidos, sino de América Latina y buena parte del mundo.
Siempre apetecidos
Mirando las plantillas de las 30 novenas de las mayores que intervienen en la campaña 2010, los peloteros latinos siendo tan apetecidos como los jugadores nativos, cuya presencia en la justa, representa más del 25 por ciento de los participantes, con sus 192 representantes de nuestra región en el certamen, cuando aparecen en el gran total de las nóminas, baluartes de 14 países del mundo.
Detrás de cada pelotero, sin que se pueda demostrar lo contrario, hay la sustantiva apreciación del país de donde procede, como un digno representante de esa tierra, con el quilate que significa para esa nación, y para las juventudes deportivas del mañana, pues se trata de una presencia llena de esfuerzos, con mucho trabajo, con el deseo de dignificar el deporte de su patria, con un catalizador que permanece las 24 horas del día, en cada jornada de competencia con el uniforme de su equipo en las mayores, y desde luego, por ser ejemplo para quienes desean convertirse en un futuro no muy lejano, en jugadores de béisbol.
Ese análisis poco lo hacen. A las menores de los equipos de las Grandes Ligas llegan cientos de miles de peloteros que año tras año, desde diferentes latitudes del mundo, intentan forjar la ruta que les permita llegar a una nómina con el equipo de la Gran Carpa. Pero muchos se quedan a mitad del camino, bien sea por una carente cimentación deportiva, bien por la falta de fundamentos beisboleros, o simplemente, porque sus condiciones físicas y quizás, porque su parte disciplinaria personal y deportiva, no le alcanzaron para acreditarse la adquisición de una casilla en la primera línea de la organización a la cual pertenece.
192 latinos en acción
Esos peloteros que representan hoy día a los 14 países en las Grandes Ligas que iniciaron este año 2010 en las distintas plantillas de los equipos de las mayores, suman el 30.7 por ciento del gran total de jugadores que no siendo nativos de los Estados Unidos, juegan en la pelota organizada. Y de acuerdo con las estadísticas, 192 de los 231 jugadores foráneos, son latinoamericanos.
Ciertamente el número de jugadores extranjeros ha disminuido con relación a las estadísticas de años anteriores. Por ejemplo, en el 2005, el porcentaje de jugadores extranjeros en las mayores, fue del 32.2 por ciento, que ha sido históricamente la más alta; y luego, en el 2009, redondeó la cifra porcentual en el 30.8 por ciento, por lo que este 30.7 por ciento de este año, refleja obviamente una menor participación en las Grandes Ligas de peloteros nacidos en países diferentes los Estados Unidos.
Los latinos representan a países como República Dominicana, la nación que aporta el mayor número de jugadores en la Gran Carpa. Luego aparecen, Venezuela, que con pasos agigantados viene siendo la segunda potencia latinoamericana en la pelota organizada; y en la tercera casilla aparece Puerto Rico, la Isla del Encanto, que hasta hace muy poco tiempo, fuese la cantera inagotable de jugadores para la competencia norteamericana.
Un dato curioso que debemos resaltar, es la lenta pero segura presencia de ya varios cotizados jugadores cubanos, que abandonando contra viento y marea el régimen que los mantiene amarrados a su nación, para llegar, como pueden y de la manera que pueden, a firmar con una novena de las Grandes Ligas, conociendo su talento, su calidad y su picardía beisbolera.
Revisando cuidadosamente las estadísticas de este año en las planillas de los peloteros que hacen parte de las 30 novenas de las mayores, digamos que México está haciendo lo suyo para conservar una presencia activa y con la calidad necesaria, dentro de la crema y nata de la pelota norteamericana, y que la presencia de otras naciones, sigue vigente con la representación de por lo menos un jugador fijo en la Gran Carpa.
La presencia numérica
República Dominicana tiene un gran total de 86 jugadores en las mayores, y luego aparece Venezuela, con 58, su más alto número de todos los tiempos, en el Béisbol organizado. Seguidamente está Puerto Rico, con 21; y detrás está México, con una docena de peloteros dentro de la contienda. Y, como si fuera poco, Cuba ya suma a 7 peloteros en las mayores, número que puede aumentarse de un momento a otro, en consideración a que hay tres o cuatro jugadores que deben llegar en los días venideros, a la tolda mayor de su respectiva organización.
Panamá tiene en los actuales momentos a 4 jugadores en las mayores; y con dos representantes cada uno, aparecen Colombia y Nicaragua, para compilar un gran total de 192 peloteros latinoamericanos en la competencia del béisbol de las Grandes Ligas.
Hacen parte de la suma de países extranjeros que tienen representantes en las mayores, naciones como Japón, con 14; Canadá, que cuenta con 13; Australia, con 4 jugadores; Taiwán, con 3 peloteros; Corea del Sur y Curazao, con 2 jugadores cada país.
Así las cosas, que no le quepa la menor duda a nadie, a las Grandes Ligas no solamente llegan los mejores peloteros del mundo, sino que, adicionalmente, lo más complicado es permanecer en la nómina de la respectiva novena, para integrar la plantilla constante de la divisa, porque como siempre se ha dicho, es probablemente fácil llegar, que no lo es tanto como muchos creen, sino que lo difícil es establecerse en el grupo de los por lo menos 25 peloteros que permanentemente hacen parte del conjunto que diariamente disputa el calendario regular de partidos.