El diario El País de España publica una noticia que parece increíble en el mundo contemporáneo: las milicias islámicas prohíben en Somalia ver por televisión el Campeonato Mundial de Fútbol. Es más incluso puede costar la vida. Dice la nota que “milicianos del grupo Hizbul-Islam, islamitas radicales, patrullan en todoterreno artillados en las zonas de su influencia, para impedir que las gente siga los partidos que se celebran en Sudáfrica”.
“Los aficionados -sigue la nota- se reúnen en secreto y deben tomar medidas de seguridad más propias de delincuentes que de seguidores de un equipo. Uno de ellos explicó la situación a la BBC, tras el Argelia-Eslovenia. Vemos la televisión, sin sonido, con un ojo y vigilamos la puerta con el otro”.
El fútbol en Somalia fue prohibido en junio del año 2006, durante el Mundial de Alemania. Según el concepto islámico, el balompié va contra las normas del Islam.
A lo anterior se suma la situación de cada miembro de la delegación de Corea del Norte, que debió dejar un familiar cercano preso, como prenda de garantía que volverá a su país tan pronto termine el Mundial y que no intentará buscar asilo político en otro país. Las verdades, que parecen mentiras, que saca a la luz pública el Mundial.