Se cumplieron las ocho primeras etapas del Tour de Francia 2010, que contabilizado el prólogo de sólo 8 kilómetros, suman un total de 1.541 kilómetro, de los cuales solamente los últimos 189 (parte de ellos) han sido de alta montaña, pues la etapa de este domingo se cumplió entre la Estación de Rousses y la Estación invernal de Morzine-Avoriaz, ubicada a 1.800 metros sobre el nivel del mar. Este lunes 12 de julio se tendrá el primer descanso de todo el Tour.
La etapa con llegada en alto sirvió para evidenciar el poder que tiene el español Alberto Contador del equipo Astana, quien no obstante contar con rivales de gran peligro para lo que resta de la competencia, ya se deshizo, al menos, de uno de los más fuertes, el nortemaricano Lance Armstrog.
El siete veces campeón consecutivo de la prueba gala y tercer hombre en el podio el año anterior, ciertamente ya no es el mismo poderoso escalador del periodo 1999-2005, lo cual sumado a una serie de contratiempos en la etapa dominical, terminó llegando a la cumbre de Morzine-Avoriaz con un retardo superior a los 12 minutos, lo cual sumado a cierta desventaja que traída de jornadas anteriores frente a Contador, lo deja sin ninguna posibilidad de aspirar al título o a las tres primeras casillas de la general final individual.
Otro gran campeón que no supo retirarse a tiempo. Regresó al Tour luego de tres años de ausencia y con categoría y buena dosis de guapeza, logró estar en el estrado de premiación de los Campos Elíseos, como tercer corredor del Tour 2009. Era el momento oportuno para decir definitivamente ‘adiós’ a las participaciones en el Tour.
Ahora en el 2010 ha vuelto a competir, pero está lejos del Armstrong de 2004 ó 2005, sus dos últimos Tour victorioso, donde hacía y deshacía con sus rivales. Es una lástima que un hombre de su talla deportiva, de su coraje en las carreteras, del enorme prestigio que debe defender, ya para la posteridad, se exponga a ser vapuleado por pedalistas que ni siquiera han forjado aún cierto nombre en el panorama mundial del ciclismo.
Saber retirarse a tiempo es, en cierta forma, señor Lance Armstrog, también una manera de triunfar.