El ciclismo de Colombia vive momentos de sincero y hondo pesar: murió en la ciudad de Pereira, tierra que lo vio nacer, desarrollarse y consolidarse como gran deportista, el excepcional pedalista Rubén Darío Gómez Bedoya, el popular ‘Tigrillo de Pereira’, figura cumbre al concluir la década del cincuenta y comienzos del 60, en las lides del ciclismo nacional.
Se dio a conocer al mundo del pedal, casi al unísono con otro grande de las rutas nacionales, el antioqueño Hernán Medina Calderón. ‘El Tigrillo de Pereira’ tomó parte, por primera vez en su historia, en la Vuelta a Colombia de 1958, haciendo parte del equipo representativo de Caldas, al lado de figuras como Fernando Gutiérrez, Moisés Vanegas y el trágicamente fallecido, a temprana edad, Luis Arturo ‘Peluca’ López. Gómez Bedoya portó en aquella ocasión el número 23 en sus hombros.
Su primera victoria de etapa la disfrutó hasta la saciedad en su tierra natal, Pereira, el miércoles 11 de junio del citado año 58, cuando la 11ª. etapa de la Vuelta se cumplió entre Riosucio y la ‘Perla del Otún’. Cubrió la distancia de 112 kilómetros en un tiempo de 3h-10-45s. Fue escoltado en la meta -como haciéndose heredero de sus glorias- por Ramón Hoyos Vallejo, quien registró el mismo tiempo. La bandera a cuadros amarillos y negros la bajó aquella tarde en la capital de Risaralda, por Monseñor Baltazar Alvarez Botero.
Al final de la VIII Vuelta a Colombia (que ganó por última vez Ramón Hoyos Vallejo) el gran Rubén Darío Gómez ocupó la décima casilla de la clasificación general final, para consagrarse como el Novato del Año, con tiempo global de 51h-56m-45s. Superó con creses a ciclista de mucha mayor trayectoria, tal es el caso de Roberto ‘Pajarito’ Buitrago, Efraín Forero, Guillermo Campos, José Bernardo Pulido, Jaime Villegas, etc.

Un año más tarde, en 1959, se comenzó a consolidar la verdadera gloria deportiva del ahora dolorosamente fallecido, Rubén Darío Gómez Bedoya. A partir del miércoles 20 de mayo, cuando el entonces presidente Alberto Lleras Camargo dio la largada a la IX Vuelta, se constituyó en el gran animador de la misma. En esa Vuelta conformó la cuarteta representativa de Pereira y patrocinada por Camisas ‘Jarcano’, al lado de Ariel Betancur, Pablo Hernández, y Justo ‘Pintado’ Londoño. A partir de la 3ª. etapa de la carrera, jornada entre Armenia e Ibagué, comenzó a portar la camiseta de líder de la prueba, en aquella época y por primera vez, con los colores amarillo, azul y rojo de la bandera nacional.
Su liderato en la Vuelta lo refrendó al triunfar en la 8ª. etapa, cumplida entre Manizales y Pereira, teniendo la escolta de su más caracterizado rival, el yarumaleño Hernán Medina Calderón, con quien disputó, metro a metro el triunfo en las más empinadas cuestas del país. Sus triunfos en la terrible etapa Medellín-Sonsón, 99 kilómetros de piedra y fango y la contra-reloj individual entre La Dorada y Honda, permitieron consolidar, sin ninguna duda, el triunfo final del inolvidable ‘Tigrillo de Pereira’.
El viernes 5 de junio de 1959 el público que colmó las tribunas del estadio ‘El Campín’ atestiguó el triunfo el rutero de Pereira. La etapa de 159 kilómetros entre Honda y Bogotá fue el último escollo en procura de la gloria. Yolanda Pulecio Vélez, reina nacional del deporte, bajó la bandera en la meta final, ubicada en la pista de carbonilla. Con un total de tres etapas ganadas y tiempo global de 53h-23m-23s, Rubén Darío Gómez pasó a ubicar el trono que dejaba libre el antioqueño Ramón Hoyos Vallejo. A su lado saboreó al máximo las mieles de aquella victoria su entrenador y alimentador, Ernesto ‘El Loco’ Bermúdez.
Un años después, en 1960, Rubén Darío Gómez, corriendo por el equipo Caldas ‘A’ se ubicó en la tercera casilla de la clasificación general de la X Vuelta a Colombia, escoltado al campeón Hernán Medina Calderón y al sub-campeón, Roberto ‘Pajarito’ Buitrago. Por primera vez la carrera concluyó en una ciudad distinta a Bogotá. La meta definitiva se ubicó en la pista atlética del estadio ‘Atanasio Girardot’ de Medellín.
Pero para la máxima competencia nacional de 1961, celebrada en homenaje a diversos próceres de la patria, Rubén Darío Gómez integró una vez más la cuarteta pereirana, esta vez junto a Alfonso Galvis, además de Pablo Hernández y Ariel Betancur. Una Vuelta que al comienzo tuvo un amplio dominio de los corredores de España, con el gran escalador Martín Piñera, Julio Jiménez a la cabeza.
Al efectuarse el lunes 29 de mayo la 3ª. etapa entre Armenia y Tuluá, le correspondió a Rubén Darío Gómez ser testigo, junto con Hernán Medina Calderón (ambos a sólo 13 segundos) del primer triunfo en una Vuelta a Colombia, del antioqueño Martín ‘Cochise’ Rodríguez, en la pista del estadio ’12 de Octubre’ de Tuluá. Se consolidaba a partir de ese momento una trilogía inolvidable para el pedalismo criollo: Rubén Darío, Hernán y ‘Cochise’.
Gómez Bedoya a partir de la 6ª. etapa, cumplida entre Pácora y Medellín, 141 kilómetros vistió la camiseta de puntero absoluto de la carrera, en detrimento del español Martín Piñera. Desde entonces y por el resto de la competencia, no volvió a ceder esa privilegiada ubicación y antes por el contrario la ratificó al ganar la 7ª. etapa en el infernal trazado entre Medellín y Riosucio, con ventaja de más de seis (6) minutos frente a ‘Pajarito’ Buitrago y siete (7) frente a Medina Calderón.
El segundo y último título de Vuelta para Rubén Darío Gómez se materializó el domingo 11 de junio del citado año 1961, una vez más en la pista atlética del estadio ‘El Campín’. El pereirano acumuló para las 15 jornadas un tiempo de 65h-59m-14s, aventajando por 7 minutos y 15 segundos al paisa Hernán Medina Calderón, campeón de la Vuelta un año antes.
Como si lo anterior fuese poco, el ‘Tigrillo de Pereira’ se llevó también el título de Rey de la Montaña con un total de 36 puntos, aventajando al gran escalador español, Julio Jiménez. Por equipo triunfó igualmente el equipo de Pereira, con tiempo global de 200h-20m-38s. Una auténtica y memorable ‘moñona’ del ciclismo de ese departamento.
En el plano internacional, Rubén Darío Gómez estuvo en la Vuelta de la Juventud de México en el año 1960, haciendo equipo con Hernán Medina Calderón, Eduardo Bustos Luis Alberto ‘Terremoto’ Muñoz, todos ellos bajo la orientación del técnico francés y ex campeón de la II Vuelta a Colombia, José Beyaert. Ese equipo ganó el título de la carrera por equipos con tiempo de 212h-32m-34s.
Rubén Darío, luego de batirse bravamente frente a los corredores aztecas, se consagró sub-campeón de la prueba mexicana, escoltando al campeón, el indio Porfirio Remigio, quien en desarrollo de la Vuelta fue favorecido con una sanción injusta de tiempo impuesta a Gómez Bedoya. Cuatro años más tarde, pero ya con otros compañeros de equipo como ‘Cochise’ Rodríguez, Carlos Montoya y Gabriel Halaixt Buitrago y bajo la batuta del técnico Ricardo ‘El Pinta’ Zea, el famoso ‘Tigrillo de Pereira’ intervino una vez más en la Vuelta a México. El campeón fue nuevamente Porfirio Remigio con ventaja de sólo once (11) segundos frente a ‘Cochise’ Rodríguez. Rubén Darío logró la tercera posición, además de llevarse el título de campeón de la montaña con 27 puntos.
Y siguiendo con el plano internacional, el 14 de diciembre de 1961, con ocasión de los IV Juegos Deportivos Bolivarianos con sede en Barranquilla, Rubén Darío Gómez se tituló campeón Bolivariano con tiempo de 5h-04m-50s, teniendo como escolta al colombiano Mario Escobar y al venezolano Antonio Montilla. Pero su mayor triunfo internacional lo alcanzó al término de la VIII Vuelta a Guatemala (domingo 17 de mayo de 1964) cuando se consagró campeón absoluto de la prueba centroamericana, con tiempo general de 44h-45m-36s, seguido por su compatriota Pablo Hernández a más de seis (6) minutos y del guatemalteco Juan José Pontaza a más de 14. En esa misma Vuelta a Guatemala, el equipo colombiano al mando de Ricardo ‘El Pinta’ Zea, ganó por escuadras y en la categoría de premios de montaña con el cundinamarqués Pablo Hernández.
Rubén Darío Gómez estuvo presente, igualmente, en los Juegos Olímpicos de 1960 en la ciudad de Roma, haciendo equipo patrio al lado de Ramón Hoyos, Hernán Medina Calderón y Pablo Hurtado, todos ellos con la dirección técnica del francés José Beyaert. Cuatro año más tarde llevó una vez más la representación de Colombia en los Juegos Olímpicos de Tokio. En esta oportunidad el ‘Tigrillo de Pereira’ corrió al lado de sus paisanos Martín ‘Cochise’ Rodríguez, Pablo Hernández y Mario escobar. Al concluir los 189 kilómetros de la prueba de gran fondo en carretera, Rubén Darío Gómez obtuvo la 11ª. casilla de la clasificación final, la mejor ubicación olímpica de un corredor colombiano hasta aquel entonces.
Retornando al plano nacional es preciso igualmente consignar en esta nota, que correspondió a Gómez Bedoya ganar las dos primeras ediciones del famoso Clásico RCN. En 1961 se impuso con ventaja de 32m-57s frente a ‘Cochise’ Rodríguez en dos etapas, triunfo que refrendó en 1962, en esta oportunidad teniendo como rival a ‘Pajarito’ Buitrago a quien superó, también en dos jornadas, por 3m-51s. En aquella época, y hasta el año 1966, inclusive, el ‘Clásico’ radial se disputó en dos etapas.
También la Vuelta al Valle del año 1962, representó un categórico triunfo para Rubén Darío Gómez, quien luego de seis etapas y 843 kilómetros de recorrido se alzó con el triunfo final, con tiempo global de 25h-39m-09s, teniendo como rival más difícil a Pablo Hernández, quien alcanzó el sub-título. La etapa final, entre Buenaventura y Cali la ganó también el ‘Tigrillo de Pereira’, con una escandalosa ventaja de más de 24 minutos frente a ruteros como Fredy Duque, Balmes Alzate, Pablo Hernández, Olmedo Britto, etc.
El ahora fallecido Rubén Darío Gómez fue el ganador del primer premio otorgado por el diario bogotano ‘El Espectador’, como Mejor Deportista del Año en la vigencia de 1960.
Ya como técnico, tuvo ocasión orientar al equipo de Colombia-Pilas Varta en el Tour de Francia de 1983 y en la misma carrera gala, fraguar poco tiempo después el inolvidable triunfo del cundinamarqués Luis Herrera en el mítico Alpe d’Huez, primer triunfo nacional en la primera carrera por etapas del mundo.
Rubén Darío Gómez Bedoya, auténtica gloria del ciclismo a nivel nacional e internacional y cuya sensible muerte merece un amplio y digno despliegue de sus grandes ejecutorias en los diversos medios de comunicación del país, nació en el municipio de Santa Rosa de Cabal (según testimonio de su propio padre) el 3 de marzo de 1940 en el hogar de Pedro Pablo Gómez y Berenice Bedoya. Un hogar que tuvo un total de 17 hijos, de los cuales vivían 12 al momento de triunfar Rubén Darío en la Vuelta a Colombia de 1959.
Hace 51 años atrás, Rubén Darío residía en la calle 3ª. No. 28-14 del barrio 1º. de Mayo de Pereira, vivienda adjudicada a don Pedro Pablo por el Instituto de Crédito Territorial.
Arcotriunfal.com registra con profundo pesar la sensible muerte de este gran caballero de la ruta, uno de los ciclistas más inteligentes en la historia del país y resumen en estas líneas los principales pasajes de su extraordinaria carrera deportiva, para recordación o conocimiento de los amantes del ciclismo heroico de Colombia.
Tobías Carvajal Crespo
Julio 24 de 2010