Se cumplieron este 4 de febrero, 100 años del nacimiento de Daniel Antolínez, una de las glorias deportivas del departamento de Norte de Santander. Nació el 4 de febrero de 1922 en el barrio ‘El Llano’ de la ciudad de Cúcuta. Fueron sus padres, José María Sayago y Antonia Antolínez. Deportivamente adoptó el nombre de su progenitora.
Desde su más tierna infancia mostró su interés por el fútbol, practicándolo callejeramente, en la capital ‘Motilona’. Hizo su estreno oficial con la camiseta del equipo Napoleón hacia el año de 1922. Dos años más tarde se vinculó al onceno de Gremios Unidos, equipo con el cual saboreó las mieles del primer título. Sus comienzos en el balompié fue en el puesto de zaguero derecho, pero tiempo después pasó al lugar de arquero, donde cosechó reconocida fama.
En razón de su buen desempeño llevó la representación de Norte de Santander a los Juegos Atléticos Nacionales de 1932, celebrados en la ciudad de Medellín. Intervino, igualmente en los certámenes nacionales de 1934 en Barranquilla y 1936 en Manizales.
Hacia el año de 1940, con motivo de los ‘Juegos del Centenario’, celebrados en Cúcuta, el equipo local alcanzó el segundo puesto y Daniel Antolínez fue elegido como el mejor jugador del torneo. Luego del partido final, frente al conjunto de Cartagena, la afición lo sacó del estadio en hombros, como reconocimiento a su gran desempeño. Y no era para menos, tuvo ocasión de atajar tres tiros penales.
Arraigado como pocos a su tierra natal, desechó en varias ocasiones la propuesta de varios equipos del país (en los albores del profesionalismo) para reforzar sus líneas.
Daniel Antolínez, más conocido en el medio deportivo como ‘Pirulo’ ó Ñez, murió asesinado a puñal el 30 de septiembre de 1940.
A comienzos de 1970, la Liga de Fútbol de Norte de Santander inauguró un bonito monumento a la memoria deportiva de este excepcional deportista criollo, donde de cuerpo entero, inclinado a la vieja usanza, sostiene en sus manos un balón.