Al concluir este mes de marzo, estamos exactamente a cuatro meses de la inauguración del Campeonato Mundial de Fútbol, categoría Sub-20, certamen que tendrá en el estadio ‘Pascual Guerrero’ de la ciudad de Cali, uno de sus principales escenarios.
La realidad es que a 121 días calendario y/o 97 días hábiles (equivalente este último dato a sólo tres -3- meses) las obras de adecuación del estadio caleño avanzan a marcha muy lenta. De momento no hay el más mínimo indicio de lo que será el moderno techo o cubierta que cobijará las tribunas de norte, oriental y sur, hasta quedar a la misma altura del techo que cubre la tribuna de sombra (3 niveles) vigente desde 1971. Se inauguró con motivo de los VI Juegos Panamericanos que tuvieron, en buena hora, como sede a la ciudad de Cali.
Con este trabajo -y desde nuestra ignorancia en materia arquitectónica, que no implica limitación alguna en el sentido de advertir con tiempo de una potencial calamidad- la seguridad debe ser óptima, en razón de los fuertes vientos que se presentan en horas de la tarde, especialmente, en este sector del barrio San Fernando, donde está ubicado desde 1937 el citado escenario deportivo.
Ya Cali, desde el punto de vista deportivo, tiene como experiencia el desplome de los techos que cubrían el velódromo ‘Alcides Nieto Patiño’ y el coliseo cubierto ‘María Isabel Urrutia’ del barrio Mariano Ramos, accidentes estructurales que providencialmente no cobraron víctimas.
La inauguración del Mundial de Fútbol categoría Sub-20 no puede cumplirse en los diversos estadio del país (y en el escenario de Cali concretamente) con obras en plena ejecución, ladrillos arrumados en los pasillos, cemento y arena en las zonas de evacuación, escaleras y andamios por doquier, cables de conexiones eléctricas y comunicaciones colgando de una columna a otra y demás ‘espectáculos’ deprimentes en los cuales desafortunadamente somos expertos. Hasta un minuto antes de inaugurar este o aquel evento, independiente de la ciudad sede, el palustre hace siempre presencia.
A esta altura de la remodelación del estadio ‘Pascual Guerrero’, ciertamente no se entienden las razones válidas para haber demolido la cubierta o techo que cubría toda la tribuna de oriental, edificada desde el año 1954, cuando se cumplieron en Cali los VII Juegos Atléticos Nacionales. Un techo que por lapso de 56 años no dio muestras de debilitamiento o fisura alguna. Bien pudo haber sido sometido a un ‘maquillaje’ similar al cumplido con la cubierta del sector de sombra. Un ‘maquillaje’, no para ocultar deficiencias estructurales, sino para que estando en perfecto estado arquitectónico, también luciera limpio y bien pintado.
Ojalá estemos totalmente equivocados -hoy 30 de marzo de 2011- pero como vamos, no sería de extrañar que ya a pocas semanas de romper juegos en el Mundial Sub-20, en cuanto a Cali hace referencia, se nos informe que definitivamente las tribunas de norte, oriental y sur, por razones de tiempo y presupuesto agotado, no tendrán techo. Quedaría algo muy similar a lo que se advierte en el estadio ‘Atanasio Girardot’ de Medellín.
Y si el fabuloso techo (en maqueta y videos) no se hace completo para el Mundial Sub-20, ya no se hará jamás, pues entre nosotros, para que un escenario deportivo tenga al menos el natural mantenimiento, por razones de conservación, es preciso recibir la ‘amenaza’ de ser la sede de un próximo evento internacional, porque si es nacional o regional, lo máximo que se hace es lavar paredes, pero jamás pintarlas. Una realidad triste pero verídica.
Tobías Carvajal Crespo
Marzo 30 de 2011