Definitivamente el fútbol en Colombia, como simple espectáculo, independientemente de los resultados deportivos de las diversas selecciones y los equipos del torneo interno, deambula por muy mal camino. Hace pocas semanas la agresión a una lechuza en el estadio Metropolitano de Barranquilla, causó una inicial justa indignación, pese a que posteriormente en varios medios de comunicación se trató de mitigar la anti-deportiva acción del jugador panameño Luis Moreno, argumentando que no era justo hacer tanto despliegue a una ‘simple patada’ a un animal indefenso, cuando en Colombia se cometen crímenes a mañana, tarde y noche.
Estos comentarios, a manera de ‘analgésico’ permitieron que las cosas pasaran al olvido y el jugador del itsmo a las toldas de su equipo profesional.
Pues ayer domingo, en el estadio del Deportivo Cali, en partido a puerta cerrada, entre el equipo verdiblanco y el Deportivo Pereira, el individuo de nombre Luis Moreno, un auténtico matón, disfrazado de futbolista, en un hecho antideportivo, muy habitual en él, pateó en la región torácica, con alevosía y premeditación (pues la acción de juego ya había concluido) al jugador Andrés Escobar del equipo local. Y como epílogo de la misma, se alejó del sector del campo donde incurrió en esta nueva falta, sonriente, satisfecho, actitud muy propia del cínico del sinvergüenza titulado.
Cómo pretende la Dimayor, rectora del balompié profesional en nuestro país, sanear definitivamente los brotes de violenta criminalidad en los diversos estadios de Colombia, cuando equipos como el Deportivo Pereira, representante de una ciudad tan pujante y cívica como ‘La Perla del Otún’, tiene en sus filas a un individuo de esta calaña.
O el fútbol de nuestro país se vacuna contra los hampones mimetizados de zagueros centrales, volantes, delanteros, técnicos, etc., o definitivamente este deporte es factible que siga con los estadios vacíos. Asistir a un partido de fútbol es, indudablemente, una acción de alto riesgo.