Cuando el ciclismo del Valle del Cauca contaba con velocistas como Rodolfo ‘Rayo’ Umaña, Diego Calero y Oscar Oyola, quien también alternaba con la ruta, teniendo como grandes rivales a León Angel Mejía de Antioquia e Isaacs Sarmiento de Cundinamarca, el dirigente deportivo del Valle del Cauca, el siempre bien recordado Alcides Nieto Patiño, ya acuñaba su famosa frase de combate: “El velódromo para Cali no es una necedad, sino una necesidad”.
El repetir y repetir esta frase desde comienzos de la década del 50, más exactamente hacia 1954, cuando la capital del Valle realizó con lujo de detalles los VII Juegos Atléticos Nacionales, pero debiendo recurrir a la Avenida Colombia para las competencias de pista, se hizo realidad en 1971, con la obra del velódromo cuando se cumplieron en la Capital Deportiva de Colombia, los VI Juegos Panamericanos. Un escenario que colmó el viejo anhelo del gran dirigente deportivo.
El pasado domingo 17 de abril se cumplieron cien años del nacimiento de Alcides Nieto Patiño. Un centenario que no se puede dejar pasar por alto. Murió en Cali el 16 de agosto de 1983, a la edad de 72 años. Como tiempo de su luctuoso deceso, la Junta Departamental de Deportes del Valle, quizás a destiempo (pero vale la intención póstuma) determinó bautizar con el nombre de Nieto Patiño el gran escenario pistero de Cali, sede de múltiples citas internacionales del ciclismo de alta competencia.
Para Alvaro Nieto Hamann -compañero desde la época de colegio- y sus hermanos Guillermo, María Teresa, Ana Milena y María Ximena, nuestro saludo fraternal al cumplirse un siglo del nacimiento de tan egregio caballero del deporte.
Tobías Carvajal Crespo
Abril 24 de 2011