Luego de la más reciente visita de los emisarios de la FIFA a Colombia, para verificar el estado de las obras en los estadios del país, el viejo estadio ‘El Campín’ de Bogotá fue uno de los primeros en lograr plena aprobación, por parte de Wolfgang Resch, vocero de dicha entidad.
El alcalde de la capital del país, el cuestionado doctor Samuel Moreno Rojas ya notificó a la opinión pública que el estadio capitalino será reabierto oficialmente al público (una especie de re-inauguración) el domingo 15 de mayo, con motivo del tradicional juego capitalino entre Millonarios y Santa Fe, correspondiente a la 17ª. fecha de la Liga Postobón.
En cuanto a la adecuación de los estadios, vale la pena resaltar que hasta el momento, en los estadios sedes del Mundial Sub-20, luce muy bien la dotación de silletería plástica, bien sea ésta con espaldar o sólo el plato (sentadero). Obrando con plena honradez (como debería ser siempre) o con ‘serrucho’ (práctica amoral pero ‘bien vista’ en nuestro medio) lo cierto del caso es que tal dotación ofrece un magnífico aspecto y sirve para acomodar bien al público en las diversas tribunas, respetando con todas las de ley los peldaños cortos de acceso a cada palco. A la ‘fuerza’ (pues sin Mundial jamás se habría procedido a hacerlo) los estadios nacionales, cuando hay buena asistencia de aficionados se advierten muy similares a los europeos. Completo orden y pasillos despejados.
De todo lo anterior preocupa -y mucho a decir verdad- que luego de finalizar el Mundial Sub-20, esta costosa implementación, para comodidad de todos, desde la tribuna de preferencia, hasta la última del costado de sur, es decir desde estrato 6 (o como suelen decir peyorativamente estrado 10) hasta el estrato 1, sirva de carne de cañón para satisfacer la ira o locura desenfrenada de las malditas ‘barras bravas’, hordas de salvajes disfrazados de hinchas de tal o cual equipo. Legiones de delincuentes que obran sin mayor reacción de la autoridad y que en caso de ser capturados, son puestos en libertad a las pocas horas, gracias al manido cuento de ser menores de edad o porque los destrozos causados no son motivo de judicialización alguna.
Ojalá ello no acontezca -y el clásico Millonarios vs. Santa Fe- será la primera prueba de fuego. Sería lamentable por mil y una razones, que silletería destrozada terminara en el campo de juego o pista atlética, según el escenario.
Bien dicen desde muchas décadas atrás, que ‘guerra avisada no mata soldado’. Será verdad en los estadios mundialistas colombianos ?