Ayer domingo, a la respetable edad de 87 años, murió en la ciudad de Medellín Roberto Serafín Guerrero, ciudadano argentino que llegó a Colombia a comienzos de la década del 50, junto con su paisano Julio Arrastía Bricca, la famosa ‘Biblia del Ciclismo, fallecido hace ya algunos años.
Ambos argentinos, al poco tiempo de permanecer en Colombia, se convirtieron en grandes promotores del ciclismo, dada la categoría de los pedalistas antioqueños de la época. Roberto Serafín Guerrero fue entrenador de esta disciplina deportiva en las Ligas de Bogotá y Antioquia.
Además del ciclismo Guerrero incursionó con éxito en el mundo del automovilismo y aportó a éste a su hijo Roberto José Guerrero Isaza, primer colombiano en ocupar puesto de importancia en la famosa competencia de las 500 Millas de Indianápolis.
Otro de sus hijos, de nombre Jaime Guerrero, recorre actualmente diversas pistas del país, dejando muy en alto los colores deportivos de su región y Colombia.
Las honras fúnebres en honor de Roberto Serafín Guerrero se cumplen este lunes en horas de la tarde en la iglesia de Santa María de Los Angeles del barrio El Poblado de la capital de Antioquia.
Con la muerte del padre de la gran dinastía deportiva de los Guerrero, el deporte pierde a un auténtico caballero del deporte. Paz sobre su tumba.