Desde la inauguración del estadio ‘Pascual Guerrero’ en 1937, los partidos de fútbol, incluyendo la famosa época de ‘eldorado’ (1949-1953) siempre se jugaron sobre un campo que simplemente era un potrero ligeramente cultivado, muy lejos de la técnica con la cual hoy se conserva la grama.
Además de las múltiples reformas a la parte arquitectónica del estadio sanfernandino, a mediados de enero de 1961 se abocó el primer gran trabajo en la gramilla. Por tal razón los equipos Deportivo Cali y América debieron emigrar al estadio ‘Rivera Escobar’ de Palmira, para cumplir con los compromisos del campeonato profesional de aquel año. Ya el equipo de los ‘Diablos Rojos’ lo había hecho en 1954, pues llevó la representación de esa ciudad en el torneo de la Dimayor.
La totalidad del campo de juego tuvo movimiento de tierra. A todo lo largo y ancho se abrieron zanjas con profundidad superior a un metro, para colocar en ellas tubos metálicos, milimétricamente perforados, que habrían de absorber rápidamente el agua en caso de una lluvia torrencial.
A comienzos del mes de abril, el trabajo de sembrar la nueva gramilla quedó concluido, pero la actividad del fútbol solamente se reanudó mes y medio más tarde por razones obvias. Se hizo una inversión ligeramente superior a $ 150.000 pesos de hace medio siglo.
El jueves 11 de mayo -festivo religioso- y en cumplimiento de la 8ª. fecha de la II Vuelta del torneo profesional, Deportivo Cali y Santa Fe, con asistencia de 27.444 persona inauguraron el nuevo gramado. El juego concluyó con igualdad a tres goles. Como dato curioso en el Deportivo Cali volvió a jugar (luego de un receso de 10 años) el delantero peruano Valeriano López, integrante, en otra época, del famoso ‘Rodillo Negro’. Anotó de cabeza el tercer gol verdiblanco.
Diez meses más tarde -marzo 19 de 1962- el trabajo no pudo cumplir la ‘prueba de fuego’, luego de un fuerte aguacero. Todo el gramado y la pista atlética -en ese tiempo de carbonilla- se convirtieron en una gigantesca piscina, lo cual obligó a postergar, por unas cuantas horas, el