Después de 40 años exactos, el estadio departamental ‘Pascual Guerrero’ (NO ‘olímpico’ pues jamás ha sido sede de un certamen de esta jerarquía) es nuevamente escenario de un gran acontecimiento: algunos partidos del Campeonato Mundial de Fútbol de la categoría Sub-20. Desafortunadamente la fastuosa y promocionada remodelación no alcanzó a estar completamente terminada en todos sus aspectos. Como siempre, las demoras en iniciar los trabajos repercutieron al final de cuentas. Ojalá finalizado el torneo y sin la urgencia de cumplirle a la FIFA, el escenario quede como está proyectado en los planos, pues ya luce sencillamente majestuoso.
Las obras, actualmente en ejecución, corresponden a la quinta gran inversión que se hace en el estadio, inaugurado el 20 de julio de 1937 y que debió darse al servicio el 25 de julio de 1936 (un año antes) coincidiendo con la celebración del IV Centenario de la ciudad. Ayer, como hoy, se incumplió con la fecha indicada. El ‘Pascual Guerrero’ reemplazó al viejo campo de ‘Galilea’ (terrenos de la actual Clínica de Occidente) escenario de los I Juegos Atléticos Nacionales, entre diciembre de 1927 y enero de 1928.
A Pascual Guerrero Marmolejo, (nació en 1893) periodista, escritor y poeta palmirano, vinculado a la política como Diputado a la Asamblea del Valle, se debe el hecho de contar con el estadio que en honor a su gestión lleva su nombre. En virtud de sus buenos oficios, el 28 de julio de 1934 -estamos sobre los 77 años- la Asamblea, por medio de la Ordenanza No. 11, determinó un auxilio de $ 50.000 pesos de la época, para iniciar las obras en terrenos que eran propiedad de Guerrero Marmolejo, en el promisorio sector de San Fernando.
En aquella fecha patria del 20 de julio de 1937, los sectores aledaños al ‘majestuoso nuevo escenario deportivo’, así calificado por la crónica deportiva, eran extensos lotes baldíos. No había ni ‘señales’ del Hospital Departamental ‘Evaristo García’. Se insinuaba la construcción del hoy liquidado Club San Fernando, en lo que podrían denominarse las ‘afueras’ de Cali. ¿Y el famoso Templete -hoy iglesia-? Ni idea de tal, pues el Congreso Eucarístico Bolivariano de enero de 1949, estaba a 12 ‘años luz’.
Con capacidad para 6.500 espectadores se inauguró el escenario (2.500 en sombra -hoy de tres niveles- y 4.000 en oriental -actualmente con cubierta en contrucción-). Terrenos totalmente libres en norte y sur, cerrados por una tapia.
Dentro de ese ‘panorama arquitectónico’ se organizó un Torneo Panamericano de Fútbol con la participación de Independiente de Argentina, los famosos ‘Rojos de Avellaneda’, Centro Gallego de Cuba (derrotó al Cali -en La Habana- por 7-0, el 12 de julio de 1953) y los seleccionados nacionales de México, Ecuador, Panamá y Colombia. El partido inaugural, a las cuatro de la tarde, estuvo a cargo de los conjuntos de Colombia y México, luego de los actos protocolarios encabezados por el Alcalde de la época, Guillermo Lemus Guzmán, acompañado de la Reina del Deporte de Cali, Stella Zawadzky, quien hizo el saque de honor en presencia del árbitro español Juan Alis. A la sazón era Gobernador del Valle el escritor y académico bugueño, Tulio Enrique Tascón.
Luego de un periodo inicial con igualdad a un gol, el triunfo fue para el equipo de Colombia por 3-1. Las primeras anotaciones en este campo fueron obra de los criollos Roberto ‘El Flaco’ Meléndez (el estadio de Barranquilla lleva su nombre), Julio Mera y Romelio Martínez (gloria del fútbol costeño, quien pereció en el accidente aéreo de ‘El Tablazo’ el 15 febrero de 1947). El gol del honor para México lo marcó Carlos de la Torre.

La primera ‘apariencia física’ del estadio ‘Pascual Guerrero’ se mantuvo intacta por lapso de 13 años. Hacia el mes de abril de 1950, con el apoyo del Gobernador de ese tiempo, el médico palmirano Alfonso Lizarazo Bohórquez y el Alcalde, José Holguín Garcés, se acometieron las primeras reformas. Si bien la tribuna de oriental, conformada por unos 15 altos peldaños o gradas no experimentó cambio alguno, la parte de sombra sí, pues la cubierta vigente desde la inauguración, soportada por unos 20 semi-arcos en concreto, fue reemplazada por un techo en teja de Eternit, apoyado sobre postes metálicos, que durante bastante tiempo fueron un ‘estorbo’ para la visibilidad de los aficionados situados en la parte alta de la tribuna. La capacidad se amplió a 5.000 aficionados en este sector, para un total de 9.000 en todo el escenario deportivo.
Además de esta modificación estructural, el estadio quedó con dotación de seis torres de 25 metros de alto y un total de 96 reflectores de gran potencia para partidos nocturnos. Se instalaron, igualmente, tornos automáticos para el ingreso de los aficionados, cabinas de radio (pues se narraba desde la pista de carbonilla) y camerinos para los jugadores.
El martes festivo 7 de agosto de 1951 se inauguraron, con una programación especial denominada ‘Día Olímpico’, las reformas cumplidas. Ya en horas de la noche el primer partido con luz artificial estuvo a cargo de Deportivo Cali y América. Triunfó el equipo verdiblanco por 1-0, autogol del zaguero escarlata, el argentino Manuel Spagnuolo, quien al tratar de alejar un remate de Antonio ‘El Conejo’ Vilariño, que había pegado inicialmente en el horizontal del arco rojo defendido por el peruano Rigoberto Felandro, alojó el balón en su propia red.
Pascual Guerrero Marmolejo, líder cívico quien también lucho sin descanso por hacer realidad la construcción del Hospital Departamental, no tuvo ocasión de ver las obras de ampliación y modernización del estadio, pues murió repentinamente el 22 de agosto de 1945, a la edad de 52 años, en las instalaciones del Concejo Municipal, entidad de la cual era secretario en ese momento.
El hecho de otorgarse a Cali la sede de los VII Juegos Atléticos Nacionales de 1954, obligó a ‘pensar en grande’. Una vez más el estadio ‘Pascual Guerrero’ fue escenario de reformas: la construcción de la actual tribuna de oriental (dos pisos) además de los sectores de norte y sur, de un solo nivel, para cerrar la elipse, comenzó a ejecutarse en 1952. Un año más tarde, mes de octubre, dificultades económicas surgieron como gran impedimento. La intervención del gobierno nacional, encabezado por el general Gustavo Rojas Pinilla, evitó la paralización de los trabajos. Esa segunda gran remodelación exigió una inversión de $ 2’100.000 pesos de hace 59 años. Se construyeron, en lugares aledaños al estadio, las piscinas ‘Alberto Galindo Herrera’ y el gimnasio cubierto ‘Evangelista Mora’, para un desembolso total de $ 8’500.000 pesos.
Ocho años más adelante, en agosto de 1962 se aprobó, la construcción de la segunda planta o nivel en las tribunas de norte (donde está ahora la pantalla gigante de televisión) y sur. Terminando el año 62 estuvo listo el segundo piso de sur y a comienzos de 1963, igual cosa en el costado norte.
En Winnipeg se otorgó a Cali, el sábado 22 de julio de 1967, la sede de los VI Juegos Panamericanos. Y surgió la primera inquietud: no hay estadio adecuado. No se pensó dos veces y el lunes 12 de agosto de 1968 comenzó la demolición de la antigua tribuna de sombra, vigente desde 17 años atrás, arquitectónicamente muy diferente al resto de lo ya ampliado años antes.
Los trabajos de este sector del estadio -hoy de tres niveles- se prolongaron por dos años y en agosto de 1970 estuvieron totalmente terminados. En otras palabras, cumplimiento con ONCE (11) meses de ANTICIPACION a la cita Panamericana.