En su columna ‘Cambalache’ de este domingo, Daniel Samper Pizano hace referencia a la polémica suscitada por la agresión del técnico Hernán Darío ‘Bolillo’ Gómez a una mujer (que se volvió misteriosa) en un bar de Bogotá. Por compartirla plenamente, reproducimos algunos apartes de capital importancia. Dice Samper:
“En este país, donde no hay escándalo que dure 48 horas, sigue viva la polémica por los golpes de ‘Bolillo’ Gómez a una mujer muchos días después de haber estallado. Esto prueba que el episodio toca un punto muy sensible y hondo de nuestra sociedad, que no es otro que un machismo hirsuto.
“La mejor pedagogía no se expone a través de folletos, sino de actitudes. Surgen a veces coyunturas históricas que permiten afirmar valores de manera contundente y dar timonazos en las costumbres. Este caso es una de ellas. Está claro que a la crisis le están faltando, por lo menos, un adjetivo y dos renuncias.
“Hernán Darío Gómez tuvo el gesto responsable de renunciar a la dirección de la Selección Colombia. Pero le faltó añadir el adjetivo ‘irrevocable’. No entendió que su dimisión se presenta ante el pueblo colombiano -que es el verdadero dueño del seleccionado nacional- y no ante los siempre dudosos dirigentes deportivos que lo administran. Al plantearla como una cuestión de confianza, convirtió un honorable arrepentimiento en una mera opción laboral y permitió que siguiera abierta la posibilidad, a mi juicio inaceptable, de continuar como abanderado de uno de los más tangibles símbolos patrios.
“Al adjetivo ‘irrevocable’ de ‘Bolillo’ se necesitaría sumar la renuncia de Alvaro González Alzate, el dirigente que vomitó una frase que pasará al diccionario de la barbarie nacional: ‘Si Piedad Córdoba fuera agredida por un hombre, estaría todo el mundo aplaudiendo’. Este individuo es nada menos que el segundo al mando de la Federación Colombiana de Fútbol y presidente de la Difútbol, entidad que maneja las divisiones menores del balompié colombiano. ¿Son esos valore sociales los que transmiten a miles de muchachos que juegan fútbol en Colombia ? Tan violenta semilla -aplaudir cuando se golpea a una mujer- podría envenenar a los jóvenes que deben en el deporte un factor de convivencia, no de discriminación. Como fiel aficionado colombiano -sigue escribiendo Samper Pizano- le pido que abandone los cargos directivos de una actividad noble que él insulta con sus palabras. Y confío en que, avergonzados, sus compañeros se negarán a sentarse al lado suyo.
“Me sorprende y decepciona, finalmente, la pasividad del Gobierno en este caso ejemplarizante. El presidente Santos, que no se pierde partido (con cámara) de la Selección Colombia, guarda incomprensible silencio. El peso de la presencia del Estado quedó a cargo de Cristina Plazas, alta comisionada para la Equidad de la Mujer, que parecía más interesada en rehabilitar a ‘Bolillo’ que en defender con vehemencia a las mujeres.
Y para concluir escribe Samper: “El silencio de Santos y la pusilanimidad de la señora Plazas consiguieron que el Gobierno perdiera la oportunidad dorada de ser líder, conductor y maestro en este significativo episodio. No creo que con ella las mujeres colombianas se sientan protegidas”.