Muy pocas veces, en su largo historial, el estadio
'El Campín' de Bogotá fue escenario de un partido de fútbol internacional de la jerarquía del protagonizado el domingo 19 de agosto de 1962 (de ello hace pues 44 años) entre Millonarios y el poderoso Botafogo, campeón de Río de Janeiro. Es un partido que por el juego exhibido por ambos conjuntos, por la categoría de los protagonistas que saltaron al campo y por el número de goles pasó, de generación en generación, como uno de los espectáculos más depurados en mucho tiempo.
¡Qué partido...por fin vimos fútbol... Un espectáculo de primerísima categoría... Tales fueron las exclamaciones de los 30.000 aficionados al concluir el juego
Botafogo de Brasil 6 – Millonarios 5. Once goles en un auténtico clásico continental. Goles de factura, fútbol rápido, profundo, efectivo, emoción al máximo en las tribunas. Al término
de los 90 minutos de juego no hubo aplausos, se brindó una ovación a ambos equipos, por una tarde de gloria futbolera inolvidable.
Apenas habían transcurrido 30 segundos del primer tiempo, cuando una jugada desafortunada el zaguero Nilton Santos, campeón mundial en Suecia-58, ante un centro del argentino Rubén Pizarro, terminó en el fondo del arco encomendado al portero Manga. Rápidamente empató Botafogo, minuto 19, por acción del centro delantero Canaveira, quien sustituyó al fantástico ‘Quarentinha’.
Millonarios estaba para grandes cosas. En el minuto 29 un pase de Héctor Lombana a Orlando Larraz terminó en los pies de
Marino Klinger, quien luego de hacer un amague con el cuerpo, anidó el balón con tiro cruzado en el arco brasileño. A seis minutos de la conclusión de la parte inicial, Amarildo, sustituto del genial ‘Pelé’ en el Mundial de Chile-62, entró al área gambeteando a varios rivales, hasta colocar, de pierna izquierda, un balón lejos del alcance del portero paraguayo Pablo Centurión. Trató de intervenir el zaguero Carlos Alberto Bolla, pero envió el balón al fondo de su propio arco, para el segundo autogol de la jornada.
A 60 segundos del pitazo y con el público que colmó el estadio de la calle 57 apoyando frenéticamente a Millonarios, un centro del argentino Orlando Larraz lo remató de primera intención Rubén Pizarro, para dejar las cifras, transitoriamente, en un 3-2 histórico para el cuadro ‘Embajador’.
En la fase final, minuto seis, el sensacional ‘Garrincha’ mundialista en Suecia 1958 y Chile 1962, eludió la marca de Jorge Ramírez Gallego, envió un pelotazo calculado que superó al portero Pablo Centurión, para decretar la paridad a tres goles.
Pero tres minutos más tarde, el estadio
‘El Campín’ dejó de ser un escenario deportivo, para convertirse en un auténtico manicomio. Un avance de Millonarios, en el cual todos los jugadores tocaron el balón, terminó con un perfecto centro del puntero Orlando Larraz que remató de cabeza, lanzándose en ‘palomita’, el ‘César Negro’ del fútbol colombiano, el porteño Delio ‘Maravilla’ Gamboa. Millonarios 4 - Botagofo 3. Un marcador increíble, insólito, frente a un equipo de jerarquía mundial, casi los campeones del Mundial de 1962 en Chile.
A la altura del primer cuarto de hora, una vez más
‘Garrincha’, el mejor alero del mundo, sacó a relucir su endiablada gambeta y luego de burlar la marca de Juan Ramírez Gallego, envió de pierna izquierda un balón que se coló en el arco del equipo ‘Embajador’ para un nuevo empate a cuatro dianas.
En los últimos seis minutos del partido se concretaron tres goles más. Increíble, pero cierto. A los 39 minutos Botafogo pasó a ganar, por primera vez en toda la tarde, el partido. Amoroso, quien ingresó por Canavieira, recibió habilitación de ‘Garrincha’ y remató con fortaleza para superar el esfuerzo del portero paraguayo Centurión. Sin reponerse del contraste, el mismo jugador, minuto 41, materializó el sexto gol brasileño, aprovechando una vacilación de la zaga de Millonarios. Botafogo 6 - Millonarios 4.
Los 120 segundos finales del partido los presenció todo el público puesto de pie en las diferentes tribunas del estadio bogotano. Un duelo de gigantes estaba por terminar, por pasar a la historia del fútbol colombiano, en cuanto a juegos internacionales se refiere. Millonarios no se entregaba. A los 43 minutos, un pase de ‘Maravilla’ Gamboa a Oswaldo Debrassi y un centro de éste a Orlando Larraz, terminó con un remate certero del pequeño puntero gaucho, para doblegar por quinta vez al calificado portero Manga.
El cancerbero de los bi-campeones mundiales salió del estadio llorando. Jamás le habían anotado cinco goles en un mismo partido.
Botafogo, campeón de Río, bajo la batuta de Marinho Rodríguez de Oliveira y Millonarios campeón nacional, con la dirección técnica del colombiano Gabriel Ochoa Uribe, protagonizaron
un partido que bien debiera tener una placa conmemorativa en alguno de los pasillos del estadio bogotano, como acontece con las grandes faenas en las plazas de toros.
El partido que contó con la dirección arbitral del quindiano Ovidio Orrego, reunió en el campo de juego a los siguientes jugadores:
Botafogo
Manga; Joel (Paulista), Zemaría, Nilton Santos y Rildo; Ayirton y ‘Didí’; ‘Garrincha’, Canaveira (Amoroso), Amarildo y Mario Zagalo.
Millonarios
Pablo Centurión; Héctor Lombana, Carlos Alberto Bolla, Juan Ramírez Gallego (Rodolfo Avila) y Ricardo ‘El Pibe’ Díaz; Carlos Arango y Delio ‘Maravilla’ Gamboa; Orlando Larraz, Marino Klinger (Carlos Alberto Campillo), Oswaldo Debrassi y Rubén Pizarro.
Botafogo fue fundado el 12 de agosto de 1904, con el nombre completo de Botafogo Futebol e Regatas. Comparte el monumental estadio de Maracaná con los equipos Flamengo y Fluminense. Es una de las escuadras más antiguas del Brasil. ‘Garrincha’ se figura emblemática, jugó 581 partidos con esa divisa y concretó 232 goles. Actualmente está lejos de ser el equipo fantástico de la década de 1960.